La ciudad de Shreveport despertó este domingo 19 de abril sumida en el luto tras confirmarse uno de los incidentes más violentos de su historia reciente. Un tiroteo masivo, calificado por las autoridades como un "altercado doméstico", dejó un saldo de ocho menores de edad fallecidos y dos mujeres heridas.
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Violencia doméstica extrema en Shreveport
La madrugada se tornó sangrienta en el vecindario de Cedar Grove, donde el agresor abrió fuego contra un grupo de diez personas. Según el portavoz de la policía de Shreveport, Christopher Bordelon, la escena del crimen es "extensa" y abarca al menos tres viviendas.
Entre las víctimas fatales del tiroteo se encuentran ocho menores de entre uno y catorce años, de quienes se sospecha que varios eran descendientes directos del atacante. Asimismo, el presunto responsable, cuya identidad no ha sido revelada, fue abatido por agentes policiales tras intentar darse a la fuga.
Las únicas supervivientes del ataque son dos mujeres adultas. Una de ellas fue trasladada a un centro hospitalario con heridas críticas que ponen en riesgo su vida. "Creemos que él es el único individuo que efectuó disparos", señaló Bordelon, confirmando que no se buscan más sospechosos tras el fallecimiento del agresor durante la persecución en un vehículo robado.
Conmoción en la comunidad y autoridades
El impacto del suceso ha estremecido a esta localidad de 180.000 habitantes. El alcalde de Shreveport, Tom Arceneaux, compareció ante los medios visiblemente afectado, calificando la mañana como "terrible" y el suceso como "tal vez la situación más trágica que hayamos vivido jamás". La magnitud del evento ha desbordado los protocolos habituales, mientras los investigadores trabajan en la identificación oficial de las víctimas.
La investigación se encuentra en su etapa inicial, y aunque el móvil principal apunta a un conflicto familiar, las autoridades aún intentan reconstruir la secuencia exacta de los hechos en las tres propiedades afectadas. Por ahora, Shreveport enfrenta el inicio de una jornada de dolor absoluto ante la pérdida de una generación casi completa de una misma familia.