A las puertas de una noche de remontada europea, el ambiente en el Barcelona está lejos de la calma necesaria.
NOTAS RELACIONADAS
El técnico Hansi Flick, usualmente reconocido por su gran autocrítica, ha sorprendido en la previa de la vuelta de los cuartos de final de la UEFA Champions League al centrar el foco en factores externos, generando un clima de tensión que muchos consideran contraproducente.
Hansi Flick y el giro al "victimismo"
El conjunto azulgrana llega al Metropolitano con la obligación de revertir un 2-0 en contra. Sin embargo, las declaraciones del entrenador alemán en las últimas zonas mixtas han dejado un sabor amargo en el entorno culé, desviando la atención de lo estrictamente futbolístico.
Flick no ha dejado pasar el posible penal no sentenciado en el primer encuentro y ahora, en la previa al duelo decisivo, mostró su descontento con la superficie del estadio colchonero, señalando que las condiciones del terreno de juego podrían perjudicar el juego fluido y de posesión que caracteriza a su equipo.
Esta faceta ha resultado chocante para los aficionados y la prensa. Históricamente, el técnico alemán se ha caracterizado por mirar hacia adentro y corregir errores tácticos, pero en esta serie ante el Atlético de Madrid, ha adoptado una postura defensiva ante los micrófonos que muchos tildan de innecesaria.
Menos palabras, más fútbol
A pesar de la desventaja de dos goles, la calidad del plantel del Barcelona es indiscutible y suficiente para pelear el pase a las semifinales.
Para lograr la gesta en Madrid, el equipo deberá abstraerse de las quejas de su entrenador y enfocarse en lo que sucede dentro de las líneas de cal.
Caer en la frustración si el arbitraje o el césped no son "ideales" podría ser la sentencia final para las aspiraciones europeas esta temporada.