Carlos Alcaraz se convirtió en amo y señor por primera vez en su carrera en el Australian Open, tras vencer en la final (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5) a Novak Djokovic. Después de conquistar en par de oportunidades los demás Grand Slams, el español por fin tocó la gloria en territorio australiano.
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El Open de Australia 2026 repartió una bolsa total de premios de 111,5 millones de dólares australianos, una cifra que supuso un incremento respecto a la edición anterior del torneo. Como campeón, el ganador se llevó el premio más alto del certamen: 4.150.000 dólares australianos brutos, que al tipo de cambio actual equivalen aproximadamente a 2,44 millones de euros, cantidad que quedó en manos del tenista de 22 años.
Sin embargo, no todo el dinero lo podrá disfrutar, ya que al tener su residencia fiscal en España, está obligado a declarar en el IRPF los premios obtenidos fuera del país, incluidos los ingresos procedentes de competiciones deportivas internacionales. Esta obligación se enmarca dentro de la normativa fiscal española para rentas obtenidas en el extranjero.
Carlos Alcaraz pagará la mitad de su ganancia
En el caso concreto de los premios deportivos, la tributación se aplica conforme al sistema progresivo del impuesto sobre la renta, cuyo tipo marginal máximo ronda el 45%, con ligeras variaciones según la comunidad autónoma. En la Región de Murcia, donde reside el tenista, dicho tipo máximo se sitúa en un porcentaje muy cercano a ese nivel.
Si hablamos de cifras concretas, Alcaraz deberá tributar el 44,4%, es decir, un aproximado de 1,300,000 millones de dólares de lo conseguido tras conquistar el título en el primer Grand Slam. Además de eso, el murciano tendrá que depositar también uno $75 millones de hacienda en su país. Con los pagos tributarios, el español le quedará 1,500,000 de dólares de los casi tres millones de dólares que sumó apenas venció a Djokovic.