En una exhibición de poderío defensivo, los Seattle Seahawks se impusieron 13-3 a los San Francisco 49ers este sábado por la noche. Con este resultado, el equipo del estado de Washington no solo aseguró su primer título de la División Oeste de la NFC desde 2020, sino que también garantizó el codiciado puesto número 1 de la conferencia para los próximos playoffs.
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La victoria coloca a Seattle en una posición privilegiada: ahora se encuentran a solo dos triunfos en casa de regresar al Levi's Stadium el próximo mes, sede del Super Bowl.
Por su parte, los 49ers deberán afrontar la ronda de comodines como visitantes, esperando a un oponente que se definirá tras los resultados de la jornada dominical.
Una muralla defensiva indescifrable
La unidad dirigida por el entrenador jefe Mike Macdonald dio una clase maestra de estrategia, logrando neutralizar a la que había sido la ofensiva más potente de la NFL desde el regreso de Brock Purdy en la Semana 11. El dominio fue absoluto desde el pitazo inicial: los Seahawks no permitieron un solo primer down en todo el primer cuarto y mantuvieron una presión asfixiante que resultó en tres capturas sobre el mariscal de campo rival.
El momento clave del encuentro ocurrió a principios del último cuarto. Con los 49ers buscando desesperadamente recortar distancias, Drake Thomas consiguió una intercepción crucial en la yarda 3 de Seattle, tras un pase que se le escapó de las manos al estelar corredor Christian McCaffrey. Esta jugada selló el destino de San Francisco, que terminó con apenas 173 yardas totales, la cifra más baja en temporada regular bajo el mandato de Kyle Shanahan desde su llegada en 2017.
Control terrestre y la redención de Sam Darnold
Mientras la defensa hacía su trabajo, el ataque de Seattle apostó por la seguridad y la fuerza física. Sam Darnold, quien vivió un momento amargo el año pasado al perder la oportunidad del primer sembrado con los Vikings, encontró su redención este sábado. El quatertback manejó el juego con precisión, completando 20 de 26 pases para 198 yardas, sin entregar el balón ni una sola vez.
El peso de la ofensiva recayó en el juego terrestre, donde Seattle acumuló 180 yardas, su segunda marca más alta de la temporada. Kenneth Walker III lideró el ataque con 97 yardas, mientras que Zach Charbonnet protagonizó la jugada más espectacular del partido con una carrera de 27 yardas en el primer cuarto que terminó en las diagonales.
En contraste, las estrellas de San Francisco fueron maniatadas. Brock Purdy apenas pudo sumar 127 yardas aéreas, mientras que McCaffrey fue limitado a solo 23 yardas en ocho acarreos. A pesar de algunas imprecisiones del pateador Jason Myers, quien falló dos goles de campo, la superioridad de los Seahawks fue incontestable, dejando claro que el camino al Super Bowl en la Conferencia Nacional pasará obligatoriamente por el ruidoso Lumen Field.