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LVBP: Esta es la enorme influencia que Japón deja en Romer Cuadrado y su evolución como pelotero (+Video)

La marca Meridiano conversa en exclusiva con el jardinero de los Navegantes del Magallanes quien vive fenomenal momento con el madero, resultado directo de la tenacidad inoculada por los nipones

Foto: Elio Miranda

En el torneo en curso de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) decir que Romer Cuadrado atraviesa su mejor momento como pelotero no es disparate alguno, es una aseveración fielmente avalada por las estadísticas.

Previo a la jornada de este viernes entre Navegantes del Magallanes y Tiburones de La Guaira, el fornido toletero se presentó con .356 en promedio de bateo, .472 en porcentaje de embasado, .589 de slugging, 1.061 en OPS, 26 imparables en 73 chances legales desglosados en 4 dobles, 2 triples, 3 cuadrangulares, 18 anotadas, 9 remolcadas, 43 bases alcanzadas, 1 almohadilla estafada así como una excelente relación de boletos y ponches, 14/16, y esto último ratifica el salto evolutivo que ha experimentado.

A diferencias de las temporadas anteriores, se ha visto a un Romer con mayor capacidad de contacto, mayor conocimiento de la zona de strike, todo esto dadas sus recientes experiencias en la pelota profesional de Japón. Por esta razón la marca Meridiano conversó en exclusiva con el jardinero monaguense quien precisó los puntos más importantes de ese recorrido por el Lejano Oriente y cuyos frutos los navieros han disfrutado en grande:

“El trabajo que he hecho allá en los dos últimos años se han reflejado en los números, en el terreno de juego. El beisbol japonés ha influido mucho en mi carrera”, reflexionó.

Para el nativo de Maturín fueron 6 temporadas de recorrido en el sistema de granjas de los Dodgers de Los Ángeles, por eso habló con propiedad sobre los contrastes entre ese estilo de beisbol y el de los nipones:

“El sistema MLB se caracteriza por batazos largos, jonrones, por show como quien dice, pero en Japón hay muchos toques de bolas, juegos apretados, no es un juego de marcadores amplios pero lo que más influyó en mí es la manera de entrenar, tienen una disciplina tan increíble que hay que salir todo los días a dar lo mejor de sí, sea entrenando, en el juego, de mejorar aspectos que como pelotero muchas veces te conformas, sientes cansancio pero cuando miras a personas como ellos que se exigen sin importar qué, te hace preguntarte, cuestionarte si te estás exigiendo. Me quedo con eso, la disciplina que tienen en el terreno de juego, esa hambre de mejorar día a día”.

Parte de ese aprendizaje igualmente Romer Eduardo lo ha reflejado en la gran racha de juegos que tiene embasándose, 22, o lo que es igual, en todos los que ha participado:

“Eso lo resumo en lo que dicen los veteranos 'Mírala y dale'. Trato de buscar un buen pitcheo que por mi estatura, físico y fuerza quizás no me van a pitchear fácil, trato de ser selectivo, recordar que no es a una a la que se le da, mantenerme paciente, creo eso ha sido la clave de todo, estar tranquilo, confiar en el trabajo que vengo haciendo”, explicó.

 

 

Asimismo, incluso hasta el año pasado Cuadrado ejecutaba una mayor cantidad de swings largos, algo que para esta temporada en la LVBP ha disminuido, ahora su ejecución es más corta en procura de chocar la esférica:

“En eso hay influencia japonesa pero también es algo que vengo trabajando con Robert Pérez (coach de bateo), ¿recuerdan que bateaba con el pie (izquierdo) levantado?, ahora no lo hago, estoy más corto para aprovechar esa bendición de la fuerza. Trato de hacer más contacto que sumado a mi fuerza, la pelota va a correr bien” precisó.

El estilo del Japón ha sido tan adecuadamente influente que él no descarta retornar para 2024:

Ahorita empiezan las negociaciones, espero volver allá pero donde Dios quiera voy a estar. En mis planes está primero terminar bien aquí, llegar hasta donde llegue el equipo y esperamos que sea Miami (Serie del Caribe).

Un ciclo bien Cuadrado

Los primeros pasos en el circuito de este toletero de sencillas y elocuentes palabras, los dio con Leones del Caracas, fue el cumplimiento del sueño de aquel infante que en su Monagas natal deseaba uniformarse de caraquista; pero el negocio del beisbol es variante y desde el año pasado Romer es magallanero.

Para él, regresar al Estadio Universitario y en específico al clubhouse del lado izquierdo es algo revestido de un especial significado:

“Se siente bien, en ese dogout viví muchas alegrías, algunos días no tan buenos pero lo disfruto, todo me trae muchos recuerdos y trato de tenerlos vivos, usarlos como esa gasolina, esa motivación extra para salir a dar lo mejor de mí”, expresó.

 

 

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