El Real Madrid respira con alivio tras conocerse la resolución oficial sobre la expulsión de Federico Valverde en el derbi madrileño del pasado domingo.
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Pese a la controversia generada por la dureza de la acción, el Comité de Disciplina de la RFEF ha decidido imponer el castigo mínimo de un partido de suspensión al mediocampista uruguayo.
Con esta decisión, el "charrúa" se perderá únicamente el compromiso ante el Mallorca el próximo 4 de abril, quedando habilitado para el crucial duelo posterior contra el Girona y, sobre todo, llegando con descanso para la ida de los cuartos de final de la Champions League frente al Bayern Múnich.
La postura del CTA
La acción ocurrió en el minuto 77 del derbi (victoria blanca 3-2), cuando el colegiado Munuera Montero mostró la roja directa tras una entrada sobre Álex Baena, quien ingresó en la segunda parte.
De acuerdo al acta arbitral, la jugada se explicó: "Dar una patada a un adversario, sin estar el balón a distancia de ser jugado, empleando uso de fuerza excesiva".
Aunque este tipo de redacción suele acarrear sanciones de dos a tres partidos (especialmente cuando se interpreta que no hay intención de jugar el balón), el Comité aplicó la sanción mínima.
Polémica tras la decisión
La decisión no ha estado exenta de debate. Mientras muchos aficionados y analistas consideraban que la roja directa debía traducirse en al menos dos fechas de suspensión, el Real Madrid presentó alegaciones sosteniendo que Valverde sí tenía posibilidad de disputar el esférico.
Aunque el recurso para anular la tarjeta no prosperó, la estrategia jurídica del club parece haber influido en que el castigo no fuera más severo.
Para Álvaro Arbeloa, perder a Valverde es un contratiempo, pero la brevedad de la sanción permite planificar con mayor optimismo el tramo final de LaLiga. Por ahora, el uruguayo se concentrará con su selección antes de cumplir su sanción en Son Moix.