Chris Sale, el as de los Bravos de Atlanta, vivió una auténtica pesadilla en el montículo durante la derrota de su equipo frente a los Angels de Los Ángeles del lunes, en una actuación marcada más por la frustración visceral que por el dominio acostumbrado del zurdo.
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Un inicio turbulento y un espejismo de dominio
La velada comenzó con el pie izquierdo para el veterano de 37 años. Sin tiempo siquiera para acomodarse, Zach Neto le conectó un cuadrangular en el mismísimo primer lanzamiento del encuentro.
Sin embargo, Sale pareció recuperar el temple de inmediato, retirando a los siguientes nueve bateadores de manera consecutiva. Por un momento, dio la impresión de que el jonrón inicial sería solo una anécdota en otra salida dominante.
El colapso físico y emocional en la cuarta entrada
Todo lo que podía salir mal, salió peor en el cuarto episodio. Tras ponerse arriba en la cuenta 0-2 contra Jorge Soler, Sale terminó golpeando al jardinero en el pie. A partir de ahí, el descontrol se apoderó de su brazo y de su paciencia. Permitió un sencillo a Jo Adell y otorgó un pasaporte a Jeimer Candelario tras una cuenta completa.
Lo más llamativo no fue el daño en el marcador, sino la reacción del lanzador. Tras soltar un tiro del receptor Drake Baldwin, en un descuido de coordinación, Sale intentó atrapar la pelota con la mano desnuda, la dejó caer y, en un gesto de pura impotencia, recogió la esférica y se golpeó la cabeza con ella.
La tensión no terminó ahí. Luego de permitir una carrera por caballito tras darle base por bolas a Logan O'Hoppe, Sale golpeó a un segundo bateador en la entrada. El impacto emocional fue tal que el zurdo quedó doblado sobre sus rodillas antes de estrellar con furia la bolsa de resina contra la lomita. Abandonó el episodio con la pizarra 4-1 en contra.
El tiro de gracia y una estadística preocupante
A pesar del castigo, Sale intentó demostrar su casta de guerrero regresando para el quinto inning, pero la gasolina se había agotado. Permitió un sencillo de Soler y, acto seguido, Jo Adell le desapareció la pelota por todo el jardín central. Ese fue el punto final para su labor.
La línea final de Sale fue inusual para su calibre:
· Lanzamiento: 4 entradas completas.
· Daño: 5 hits, 6 carreras limpias y 2 jonrones.
· Control: 7 ponches, pero 2 boletos y 2 pelotazos.
Con estos dos bateadores golpeados, Sale ahora lidera las Grandes Ligas en pelotazos propinados, una estadística que ya encabezó en sus años con los White Sox (2015 y 2016). Esta fue su primera derrota del año y la primera vez en casi 12 meses que permite cinco o más carreras limpias en una apertura.
Panorama oscuro para Atlanta en el Este
Esta derrota marca la tercera caída consecutiva para los Bravos, quienes han descendido al cuarto lugar de la División Este de la Liga Nacional. Aunque la situación no es crítica —estamos apenas a dos semanas del inicio de la campaña y la división está sumamente apretada con casi todos los equipos rondando las seis victorias—, la inconsistencia del pitcheo abridor empieza a encender algunas alarmas.
Para Sale, este descalabro parece ser un bache aislado en lo que había sido un inicio brillante (2-0 con solo una carrera permitida en sus primeras 12 entradas). A pesar de sus 37 años y de este arranque de furia, el ganador del Cy Young hace dos temporadas sigue siendo la pieza angular que Atlanta necesita para enderezar el rumbo.