El caso del ataque armado contra la residencia de la cantante Rihanna en Los Ángeles dio un giro clave tras la comparecencia judicial de la principal sospechosa, quien se mostró nada arrepentida frente a los duros cargos que apuntan en su historial.
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Ivanna Lisette Ortiz, de 35 años y originaria de Florida, enfrenta acusaciones que incluyen intento de asesinato y varios delitos relacionados con el uso de armas de fuego, luego de presuntamente abrir fuego contra la vivienda de la artista el pasado 8 de marzo de 2026.
Un ataque armado con decenas de disparos
De acuerdo con los fiscales, la mujer habría disparado alrededor de 20 veces contra la propiedad ubicada en una exclusiva zona de Beverly Hills, mientras dentro se encontraban la artista, su pareja A$AP Rocky, sus hijos y otras personas cercanas.
Aunque el incidente generó alarma por su gravedad, no se reportaron heridos. Sin embargo, algunas balas impactaron áreas cercanas a donde se encontraba la familia, incluyendo estructuras dentro de la propiedad.
Las autoridades consideran que el ataque pudo haber tenido consecuencias fatales, lo que ha elevado la severidad de los cargos.
Arresto, pruebas y un posible plan premeditado
Tras el tiroteo, Ortiz fue detenida poco tiempo después en otra zona de Los Ángeles. En su vehículo, las autoridades encontraron un rifle, municiones y elementos que apuntan a un posible intento de ocultar su identidad, como una peluca.
Los investigadores han puesto bajo la lupa la actividad de la acusada en redes sociales, donde habría publicado mensajes ambiguos que podrían estar relacionados con la cantante, aunque hasta ahora no se ha confirmado un motivo claro ni una conexión directa entre ambas.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención del caso es que la mujer habría recorrido miles de kilómetros desde Florida hasta California antes de ejecutar el ataque.
La defensa y el proceso judicial
Durante su comparecencia ante el Tribunal Superior de Los Ángeles, Ortiz se declaró no culpable de los 14 cargos en su contra. Entre ellos se incluyen intento de asesinato, múltiples agresiones con arma de fuego y disparar contra una vivienda habitada.
La fianza fue fijada en aproximadamente 1,8 millones de dólares, y el tribunal rechazó reducirla aún más, considerando a la acusada como un posible riesgo para la seguridad pública. Si es declarada culpable, podría enfrentar una condena de cadena perpetua.