La NBA no dejó pasar las declaraciones explosivas de Jason Kidd. El entrenador de los Dallas Mavericks fue multado con 35,000 dólares por "críticas públicas al arbitraje y el uso de lenguaje profano durante una entrevista con los medios", según anunció la liga este lunes.
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La sanción es consecuencia de la rueda de prensa posterior a la derrota del sábado por 111-107 ante los Houston Rockets, donde Kidd no ocultó su indignación por una jugada clave que involucró a la joven estrella del equipo, el novato Cooper Flagg.
Duras críticas al cuerpo arbitral
Kidd centró su ataque en una falta no cobrada sobre Flagg durante una penetración crucial en los instantes finales del encuentro. Para el estratega, el error de los jueces fue determinante en el resultado.
"Vi una falta clara", sentenció Kidd. "Los árbitros Sean Wright, Simone Jelks y Jason Goldenberg estuvieron pésimos esta noche. Su trabajo fue inaceptable. Era falta y el chico necesitaba estar en la línea de tiros libres. Ahora bien, ¿los anotaría? Eso depende del jugador, pero los árbitros no hicieron su trabajo. Fueron un desastre".
Guerra abierta con los medios por Cooper Flagg
Además del arbitraje, Kidd aprovechó el espacio para responder de forma tajante a las críticas de la prensa sobre su gestión táctica, específicamente por su decisión de utilizar a Cooper Flagg como base durante esta temporada. El tono de Kidd subió de nivel al cuestionar la legitimidad de sus críticos.
"Me importa un bledo lo que escriban, porque nunca han jugado a este nivel", disparó el entrenador. "Yo formo jugadores, así que sé lo que estoy haciendo. Si recibo críticas, solo me hacen mejor; si no estuviera haciendo las cosas bien, ni siquiera se molestarían en hablar de lo que hago".
Un panorama sombrío en Dallas
La frustración de Kidd parece ser el reflejo de una temporada cuesta arriba para los Mavericks. El equipo llega al compromiso de este martes contra los Boston Celtics con un récord preocupante de 19 victorias y 30 derrotas, situándose lejos de las expectativas de postemporada.
Este incidente ocurre en un momento crítico, donde la presión por desarrollar el talento de Flagg y enderezar el rumbo del equipo está generando grietas visibles en la comunicación del cuerpo técnico con el entorno de la liga.