La reciente victoria por la mínima de Argentina ante Mauritania ha dejado un sabor agridulce que trasciende lo deportivo. Más allá del ajustado resultado en el marcador, el foco de atención se ha desplazado hacia la creciente molestia del plantel campeón del mundo por la falta de rivales de jerarquía en sus ventanas de amistosos.
NOTAS RELACIONADAS
Mientras la "Albiceleste" cumple con compromisos ante selecciones de menor perfil, sus competidores directos en la CONMEBOL han aprovechado la fecha FIFA para medirse ante la élite europea y mundial.
Brasil, Colombia, Uruguay y Ecuador han medido fuerzas con potencias globales como Francia, Croacia, Inglaterra o Marruecos, buscando una preparación de máxima exigencia.
En contraste, Argentina ha mantenido una agenda con rivales que, sobre el papel y en el ranking, se sitúan en escalafones muy inferiores, una estrategia de la AFA que empieza a generar fricciones internas.
El "Dibu" no se conforma
La tensión estalló en la zona mixta tras el encuentro ante el conjunto africano. Emiliano "Dibu" Martínez, uno de los referentes y líderes del vestuario, no ocultó su preocupación por la falta de parámetros reales para medir el estado actual del equipo.
"Antes del Mundial pasado nos habíamos testeado con Italia y vimos que podíamos, ahora no sabemos si tenemos todavía un nivel top 10 del mundo para competir", afirmó el guardameta con contundencia.
El mensaje del portero del Aston Villa fue un reclamo directo a la dirigencia encabezada por Claudio Tapia, subrayando la importancia de la competitividad previa a los grandes torneos.
Incertidumbre en el rendimiento
La ajustada victoria ante Mauritania ha alimentado la teoría de los jugadores. Al no enfrentar a potencias, el equipo cae en una zona de confort o, peor aún, pierde el ritmo de alta intensidad necesario para las citas mundialistas.
La autocrítica del "Dibu" refleja un sentir generalizado en un grupo que teme llegar a la defensa de su corona sin haber sido puesto a prueba por los "pesos pesados" del fútbol internacional.