El rapero mundialmente famoso Drake, cuyo nombre real es Aubrey Drake Graham, se ha visto envuelto en una de las controversias más explosivas del mundo musical en años.
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Una demanda colectiva federal presentada en Estados Unidos acusa al artista de participar en un esquema para inflar artificialmente las reproducciones de su música a través de una plataforma de apuestas online.
Drake metido en problemas
La querella, radicada en el Distrito Este de Virginia, señala que Drake habría utilizado recursos vinculados a la plataforma de apuestas Stake.us para financiar campañas de bots y granjas de streaming con la intención de manipular las cifras de reproducción en servicios como Spotify.
Además del rapero canadiense, también han sido demandados el influencer Adin Ross y un hombre identificado como George Nguyen, todos bajo acusaciones que incluyen violaciones a la Ley Federal contra el Crimen Organizado (RICO).
Según los documentos legales, el esquema habría utilizado una función interna de “propinas” dentro de Stake.us para transferir dinero entre los acusados y a operadores de bots, todo de forma supuestamente no regulada.
Estos fondos, según la demanda, habrían pagado a granjas de streaming automatizadas con el objetivo de crear reproducciones fraudulentas, distorsionar algoritmos de recomendación, mejorar posiciones en listas globales y desviar atención de otros artistas.
Los demandantes identificados como LaShawnna Ridley y Tiffany Hines, argumentan que estas prácticas no solo engañan a los consumidores, sino que también violan leyes de protección al consumidor y podrían haber dañado económicamente a quienes confiaron en los servicios.
Drake y Stake: Una relación lucrativa que ahora preocupa
Drake ha sido embajador de Stake y de su versión adaptada al mercado estadounidense, Stake.us, desde aproximadamente 2022, en un acuerdo que, según informes, le habría generado cerca de 100 millones de dólares al año.
Sin embargo, la demanda sostiene que la promoción constante de la plataforma pudo atraer a usuarios desprevenidos a un entorno de apuestas que no siempre es legal en varios estados de USA, lo que complica aún más la defensa del intérprete de “One Dance”.