Los Navegantes del Magallanes han entrado en la semana definitiva del Round Robin con el agua al cuello. Aunque siguen en la pelea, el margen de error ha desaparecido por completo. Para inscribir su nombre en la final, los dirigidos por Yadier Molina no solo deben ganar, sino vencer cuatro obstáculos estructurales que amenazan con hundir la temporada.
1. El desafío de la carretera
El primer gran enemigo del Magallanes es el calendario. De los seis encuentros restantes en este todos contra todos, cuatro serán en calidad de visitante. El historial no es alentador: durante la ronda regular, el equipo dejó el segundo peor registro fuera de casa (11-17).
La travesía incluye dos visitas críticas a Barquisimeto para enfrentar a Cardenales y otras dos a Margarita contra los Bravos. Irónicamente, en este Round Robin han lucido mejor fuera (2-2) que en Valencia (2-4), por lo que apuestan a que esa tendencia reciente se mantenga para sobrevivir al cierre.
2. Un bullpen desvalijado
La profundidad del cuerpo de relevistas ha quedado reducida a su mínima expresión. Tras las partidas en diciembre de brazos clave como Jaiker García y Wandisson Charles, sumado a las molestias físicas de Wilking Rodríguez y Luarbert Arias, Molina se ha quedado sin opciones de confianza.
Actualmente, la resistencia del bullpen recae casi exclusivamente en el trío dominicano: Jesús Reyes, Félix Cepeda y Raffi Vizcaíno. Si uno de estos tres falla o se agota, las alternativas en el roster son lanzadores novatos que aún no han debutado en la liga, lo que deja al equipo en una posición de extrema vulnerabilidad en los innings finales.
3. La fuga de talento en el lineup
El Magallanes que comenzó enero no es el mismo que termina la semana. En cuestión de días, el equipo perdió a piezas vitales como Yasiel Puig, Carlos Rodríguez, Luis Suisbel y Leandro Pineda.
Esta desbandada ha obligado a improvisar: Tucupita Marcano ha tenido que cubrir los tres jardines en menos de una semana, y jugadores como Leandro Cedeño han vuelto al outfield tras años sin hacerlo. Con los cupos de sustituciones ya agotados, la ofensiva naviera deberá producir con lo que queda disponible en el dugout, rezando para que no ocurran nuevas lesiones.
4. La inconsistencia de la rotación
El pitcheo abridor ha sido el talón de Aquiles de la carabela. Con una efectividad colectiva de abridores de 9.39 (la segunda peor del Round Robin), todas las esperanzas están puestas en el regreso de Ricardo Sánchez. El "lanzador del año" tiene la misión de abrir este lunes y el próximo sábado, ambas veces contra el duro Cardenales de Lara.
Junto a él, Esmil Rogers y José Marcos Torres son los únicos que han podido dar aperturas de calidad, pero la irregularidad sigue siendo la norma. El staff técnico aún debate si devolver a José Suárez al rol de abridor o mantenerlo como el relevista dominante que mostró ser recientemente.
En el béisbol venezolano se dice que "quien gana el Round Robin es quien mejor sobrevive", y el Buque está en una verdadera prueba de supervivencia.