Los Navegantes del Magallanes deberán ajustar sus velas de cara a la próxima temporada. La gerencia del conjunto eléctrico confirmó este miércoles que Mario Lisson, una de las figuras más queridas por la afición y pieza clave en el staff técnico, no continuará en sus funciones como coach de banca para la zafra 2026-2027.
El factor familiar
Según las declaraciones de Rojas, la ausencia de Lisson se debe a la necesidad de atender "compromisos familiares". La exigencia del calendario del béisbol profesional, que se extiende durante todo el año, ha sido el factor determinante para el técnico caraqueño.
"Hubo muy buena comunicación con Mario, pero cuando alguien trabaja todo el año en MILB (Ligas Menores) no es fácil", señaló Rojas, empatizando con la carga laboral que implica la doble responsabilidad de dirigir en el sistema de MLB y luego sumarse de inmediato a la pelota invernal.
Un vacío difícil de llenar
Lisson, quien se desempeñó como la mano derecha del manager en la última campaña, aportaba no solo conocimiento táctico, sino un peso específico dentro del clubhouse debido a su estatus de ídolo histórico de la organización. Su salida obliga a la directiva turca a buscar un nuevo perfil que combine la modernidad del análisis actual con el ADN magallanero.
Federico Rojas y su equipo de trabajo ahora tienen la tarea de encontrar un sustituto que mantenga la armonía en el dugout. Se espera que en las próximas semanas se anuncien nombres para reestructurar el cuerpo técnico.
La salida de Lisson pone de relieve una realidad creciente en la cuenca del Caribe: el agotamiento físico y mental de los técnicos que enlazan la temporada de Estados Unidos con la de Venezuela. Para un profesional que hace vida en las granjas de las Grandes Ligas, el receso invernal suele ser el único momento para el entorno familiar, una balanza que esta vez se inclinó a favor del hogar para el eterno "Súper Mario".
