El Rogers Centre quedó sumido en la incertidumbre este lunes cuando Max Scherzer, el as veterano de los Azulejos de Toronto, abandonó el montículo tras completar apenas dos entradas de labor. En lo que se perfilaba como una revancha electrizante de la Serie Mundial pasada frente a los Dodgers de Los Ángeles, el lanzador de 41 años se retiró del encuentro habiendo realizado solamente 36 lanzamientos, dejando señales preocupantes sobre su estado físico.
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Caída en la velocidad de su recta
Desde el primer episodio, el rendimiento de Scherzer mostró inconsistencias que no pasaron desapercibidas. La velocidad de su recta experimentó un descenso considerable (92.1 mph en promedio) en comparación con su salida anterior, un indicador que suele preceder a las lesiones en lanzadores de su trayectoria.
Durante su breve estancia en la lomita, el futuro miembro del Salón de la Fama permitió un cuadrangular de dos carreras a Teoscar Hernández, exjugador de la franquicia canadiense, quien castigó una de las pocas ofertas que Scherzer pudo localizar en la zona.
Aunque el equipo no ha emitido un parte médico oficial inmediato, existen dos escenarios posibles que explicarían su retiro. Por un lado, la evidente pérdida de potencia en sus envíos sugiere una molestia física en el brazo o la espalda.
Por otro, la organización ha estado lidiando con un brote de gripe severo que afectó a gran parte del plantel durante la reciente gira por Chicago. Jugadores como Eric Lauer han tenido que realizar esfuerzos extraordinarios para cumplir con sus aperturas bajo estas condiciones, por lo que no se descarta que el malestar general haya mermado la capacidad de Scherzer.
