Pocos jugadores se mueven en una línea tan delgada entre el disfrute y una superioridad insultante sobre sus rivales, y las desconexiones totales que los hacen vulnerables. Carlos Alcaraz lo demostró en su partido contra Karen Khachanov en el ATP Masters 1000 Roma 2025, pero logró ganar por 6-3, 3-6 y 7-5 para avanzar a cuartos de final.
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Si en un partido se pueden resumir las virtudes y defectos de Carlos Alcaraz, ese podría ser el que lo enfrentó a Karen Khachanov en los octavos de final del ATP Masters 1000 Roma 2025. Los constantes altibajos del español arrastraron al ruso dentro y fuera del partido, creando momentos de gran emoción durante todo el encuentro.
Hubo cierta relajación en los primeros compases del primer set por parte de Alcaraz, consciente de lo cómodo que suele sentirse frente al ruso. A falta de intensidad y precisión, el murciano se encontró con un quiebre temprano y tuvo que salvar dos puntos de quiebre para evitar ir perdiendo por un doble quiebre.
Lo que ocurrió en el segundo set superó cualquier escenario imaginable y reveló las dos caras del español. Tuvo un comienzo impresionante al romper uno de esos juegos que resume a la perfección todas sus virtudes, pero con una ventaja de 3-2 y un 40-15 en su servicio, sufrió un desmayo solo comparable al que sufrió en España hace unas semanas.
Cerró el partido cuando más complicado parecía
Logró imponer su autoridad en esos juegos complicados y, con una ventaja de 6-5, se lanzó con todo para intentar ganar el partido a la devolución. Recuperó el orden y la perspicacia táctica que lo convierten en un oponente casi inexpugnable y selló el partido con más esfuerzo del esperado. Carlos Alcaraz sigue con vida en el ATP Masters 1000 Roma 2025, pero tiene mucho trabajo por delante si aspira a la victoria al final de la semana en el Foro Itálico.