Carlos Alcaraz sigue devorando registros a una velocidad de vértigo. En una exhibición de poderío y precisión, el murciano no solo selló su pase a las semifinales del Masters 1000 de Montecarlo, sino que alcanzó la cifra redonda de 300 victorias como profesional. Lo hizo desmantelando al kazajo Alexander Bublik con un marcador contundente de 6-3 y 6-0, demostrando que su adaptación a la superficie de arcilla en este inicio de gira europea es total.
El encuentro fue un monólogo del español, especialmente en un segundo set donde Bublik no encontró respuestas ante las dejadas y la potencia de derecha de Alcaraz. Con este triunfo envía un mensaje claro a sus rivales: está en plenitud física y mental para asaltar el título en el Principado.
Llegar a las 300 victorias con apenas 22 años sitúa a Alcaraz en un olimpo estadístico que solo los más grandes de la historia han visitado a esa edad. Su balance entre triunfos y derrotas sigue una proyección que recuerda a las épocas doradas del "Big Three", confirmando que la regularidad es su mayor virtud.
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Dominio total: Tras un primer set trabajado, Alcaraz encadenó seis juegos consecutivos para cerrar el partido en menos de una hora y cuarto de acción.
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Solidez con el servicio: El español apenas concedió oportunidades de rotura, manteniendo una presión constante sobre el impredecible servicio de Bublik.
Con el boleto a semifinales en el bolsillo, Alcaraz espera ahora por el ganador del duelo entre el monegasco Valentin Vacherot, la gran revelación del torneo local, y el australiano Alex de Miñaur.
Independientemente del rival, el nivel mostrado hoy en la pista central de Montecarlo coloca al español como el gran candidato para levantar el trofeo el próximo domingo. La combinación de agresividad y defensa que desplegó ante Bublik parece ser la fórmula ganadora en una semana donde los favoritos han sufrido más de la cuenta