El FC Barcelona de Hansi Flick vive una realidad de dos caras esta temporada. Si bien su capacidad ofensiva es incuestionable, las estadísticas defensivas en los primeros 45 minutos han encendido todas las alarmas en Cataluña.
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Los números son preocupantes y sitúan al conjunto azulgrana en un escenario insólito al compararlo con la élite europea.
Flick debe tomar nota
El Barça es el equipo de las grandes ligas de Europa que más goles encaja en la primera mitad, con un total de 31 tantos recibidos antes del descanso.
Para poner esta cifra en perspectiva, incluso el Wolverhampton, actual colista de la Premier League y un equipo que lucha por no descender, presenta mejores registros defensivos que el Barcelona durante los primeros tiempos.
Esta desconexión inicial se ha convertido en el principal lastre de un equipo que se ve obligado a remar a contracorriente en casi todos sus compromisos.
Cambio drástico en la segunda parte
Lo más curioso de este fenómeno es la transformación radical que sufre el equipo tras el paso por los vestuarios. El Barcelona parece ser un equipo totalmente distinto en las segundas partes, donde su solidez defensiva aumenta de forma ostensible.
Mientras que el Barça solo recibe 13 goles en los segundos tiempos, su eterno rival, el Real Madrid, encaja casi el doble (25) en ese mismo periodo. Esta dualidad demuestra que el problema culé no es de capacidad, sino de concentración y ritmo competitivo desde el pitido inicial.
La asignatura pendiente
El sistema de presión alta y la línea defensiva adelantada de Hansi Flick, que tantos beneficios le ha traído en ataque, parece ser un arma de doble filo durante los arranques de los partidos.
Los rivales han encontrado un pasillo libre en los primeros compases, castigando la falta de ajuste de una zaga que tarda demasiado en "entrar" al juego. Si el Barcelona quiere aspirar a títulos esta campaña, corregir esta "hemorragia" en las primeras partes no es una opción, sino una necesidad absoluta.