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La superestrella colombiana, Shakira, escribió una nueva página en la historia musical de México al lograr una hazaña que pocos artistas han conseguido y es congregar alrededor de 400.000 personas en un concierto gratuito en el emblemático Zócalo de la Ciudad de México.
Con una energía arrolladora y un repertorio que abarcó décadas de éxitos, la cantante cerró su gira “Las Mujeres Ya No Lloran” en una noche que pasará a la memoria colectiva de la capital mexicana.
Shakira rompe récord en México
El evento, celebrado el 1 de marzo de 2026, superó por mucho el récord previo de asistencia en la Plaza de la Constitución que estaba en manos de la banda argentina Los Fabulosos Cadillacs con unas 300.000 personas en 2023 y elevó la marca a cerca de 400.000 asistentes.
Este número representa no solo un nuevo récord para shows gratuitos en el Zócalo, sino también una prueba del increíble magnetismo que Shakira tiene sobre multitudes en toda América Latina.
La barranquillera también dejó atrás a Grupo Firme que en 2022 reunieron a 280 mil personas y a Paul McCartney que recibió en 2012 a 230 mil fans. Pero, lo más icónico es que, esto significó una superación personal para la cantante.
En 2007, Shakira ya había copado el Zócalo, pero con 210 mil espectadores, tan solo la mitad de la marca histórica que consiguió en este 2026.
Un repertorio para todos los tiempos
El espectáculo comenzó poco después de las 08:30 p.m., con Shakira desatando la euforia del público desde el primer tema. El repertorio incluyó un recorrido por sus grandes éxitos como “Hips Don’t Lie”, “La Tortura”, “Waka Waka”, “Antología” y otros clásicos que marcaron su carrera.
Los asistentes no solo llenaron el Zócalo, sino que también se extendieron por calles cercanas y espacios públicos, creando una verdadera marea humana que acompañó cada canción con cánticos, gritos y ovaciones.
Debido a la magnitud del evento, el gobierno capitalino desplegó una fuerte logística de seguridad y atención ciudadana, con miles de policías, atención médica y pantallas gigantes distribuidas en puntos estratégicos para mejorar la experiencia de los asistentes.
Muchos fanáticos comenzaron a llegar incluso días antes, acampando en las inmediaciones del Zócalo con la ilusión de asegurar un lugar lo más cerca posible del escenario y vivir de primera mano cada momento del espectáculo.