En los últimos días, el indulto a Pete Rose para que vuelva a ser elegible al Salón de la Fama del Beisbol, creó mucho debate entre los aficionados y seguidores de MLB, ya que esta decisión significaría el posible "perdón" a otras figuras que por números debería estar en Cooperstown. Entre los se encuentran Barry, Bonds, Alex Rodríguez, Roger Clemens y también el cubano Rafael Palmeiro.
NOTAS RELACIONADAS
Si toca evaluar lo estadístico, poco hay que discutir sobre si el nacido en La Habana debería estar entre los inmortables. Al momento de retirarse, 2005, dejó atrás una carrera de casi 20 años, en las que sumó galardones por doquier. Fueron cuatro selecciones para el Juego de Estrellas, tres premios al Guante de Oro y par de Bates de Plata.
Además, Rafael Palmeiro se unió al club de los 3000 imparables, al sumar 3020, con un average de .288, acompañado de 569 cuadrangulares y 1835 carreras impulsadas. Sin embargo, parece difícil que ingrese al Salón de la Fama, debido a que fue suspendido por usar sustancias para mejorar el rendimiento, algo que es severamente penado en Las Mayores.
Rafael Palmeiro se sintió solo
En una entrevista con Lanti Sport, el cubano reconoce y se arrepiente de este hecho, ya que terminó prácticamente excluido del beisbol organizado:
"Perdí mi carrera de pelota, perdí mi oportunidad de ingresar al Salón de la Fama y perdí mucho dinero porque no estuve envuelto en el deporte. Pero qué voy a hacer, hubo algunos que estuvieron conmigo y peloteros que yo consideraba amigos míos, todos se fueron. Casi nadie me apoyó. Cuando eso me pasó yo quería seguir jugando, así sea por el mínimo y si no me querían pagar que no me paguen. Yo quería enseñar que los números que yo puse fueron naturales. Con 41 años quería demostrar que podía batear 30 o 40 jonrones", dijo Palmeiro.
