Los Boston Celtics no solo ganaron; dieron una auténtica clínica de tiro perimetral que ya tiene un lugar en los libros de historia. En una exhibición ofensiva arrolladora, el conjunto de Massachusetts aplastó 144-118 a los New Orleans Pelicans, asegurando matemáticamente el segundo puesto de la Conferencia Este y adjudicándose el título de la División Atlántica.
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Una noche para los libros de historia
La noticia principal no fue solo el marcador, sino la forma en que se consiguió. Los Celtics encestaron 29 triples, igualando el récord histórico de la NBA para un solo partido. Esta marca es compartida ahora por los propios Celtics (quienes ya lo habían logrado en octubre de 2024 ante los Knicks), los Memphis Grizzlies y los Milwaukee Bucks.
Sam Hauser fue el gran arquitecto de esta proeza desde la larga distancia, firmando 24 puntos producto de ocho triples. La puntería fue contagiosa: siete jugadores diferentes de Boston anotaron al menos dos tiros desde la zona de tres puntos, demostrando la profundidad y el peligro de su rotación de cara a la postemporada.
Regresos clave y hitos personales
Tras perderse el duelo previo en Nueva York por una tendinitis en el tendón de Aquiles, Jaylen Brown regresó a la duela con un impacto inmediato. Anotó 12 de sus 23 puntos en un explosivo primer cuarto que le permitió a Boston despegarse por 22 unidades casi desde el salto inicial. Su descanso en el último periodo fue un lujo que el equipo pudo permitirse gracias a una ventaja que llegó a ser de hasta 41 puntos.
Por otro lado, Payton Pritchard continuó con su excelente estado de forma al registrar un doble-doble de 21 puntos y 10 asistencias. Incluso hubo espacio para momentos emotivos: el pívot Neemias Queta desató la euforia en la banca al anotar el primer triple de su carrera profesional, además de capturar 10 rebotes.
Gestión de descanso y realidades opuestas
Con la mira puesta en el anillo, los Celtics optaron por darle la noche libre a su superestrella Jayson Tatum, quien sigue un estricto protocolo de descanso tras su cirugía de Aquiles para evitar cargas innecesarias en noches consecutivas.
La cara opuesta de la moneda la viven los New Orleans Pelicans. Con esta derrota, el equipo de Luisiana queda oficialmente fuera de los playoffs por segundo año consecutivo, sumergido en una racha negativa de nueve derrotas en sus últimos diez compromisos.
A pesar de las bajas sensibles de figuras como Zion Williamson (rodilla) y Dejounte Murray (mano), los Pelicans encontraron destellos de esperanza en sus jóvenes: el novato Jeremiah Fears brilló con 36 puntos, mientras que Derik Queen aportó un sólido doble-doble de 25 unidades y 11 rebotes. Sin embargo, estos esfuerzos individuales fueron insuficientes ante el vendaval verde que parece llegar a los playoffs en su punto máximo de ebullición.