Para miles de vecinos del sur de Madrid, la rutina de este miércoles se rompió antes incluso de que saliera el sol. Lo que sobre el papel son obras de mejora imprescindibles en la línea C-4 de Cercanías, concretamente en el tramo que conecta las estaciones de Parla y Getafe Sector 3, se ha traducido una vez más en una gymkana de paciencia y nervios. Los andenes, abarrotados desde primera hora, fueron testigos de cómo el trayecto hacia el trabajo o la universidad se convertía en una misión imposible.
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El detonante fue, de nuevo, un fallo técnico. Apenas pasaban unos minutos de las cinco y media de la madrugada exactamente a las 5.32 horas cuando el canal oficial de WhatsApp de Renfe lanzaba el temido aviso: una «avería en la infraestructura» paralizaba la normalidad. No era un simple retraso; era el inicio de un efecto dominó que dejaría a cientos de usuarios mirando el reloj y buscando alternativas desesperadas para salir del embudo del sur.
El debate sobre la red ferroviaria en España
La línea C-4 no es un ramal secundario; es la columna vertebral que vertebra la movilidad de cientos de miles de personas. Une los grandes núcleos dormitorio del sur (Parla, Getafe y el distrito de Villaverde) con el corazón financiero y turístico de la capital, pasando por nodos críticos como Atocha, la Puerta del Sol y Nuevos Ministerios, para desembocar en el norte, hacia Alcobendas y Colmenar Viejo. Cuando esta arteria falla, Madrid se infarta.
La indignación entre los viajeros era palpable. Muchos se sentían atrapados en una paradoja: sufren las molestias de unas obras destinadas teóricamente a modernizar el servicio, pero siguen lidiando con averías propias de un sistema obsoleto. La incidencia de hoy no solo ha supuesto llegar tarde a fichar; ha sido un recordatorio de la fragilidad del transporte público del que dependen tantas familias trabajadoras para mover la economía de la región. Mientras los técnicos intentaban solventar la incidencia, los altavoces y las pantallas informativas se limitaban a confirmar lo evidente: hoy tampoco sería un día fácil en Cercanías.
