El gobernador de Florida, Ron DeSantis, y el comisionado de las Grandes Ligas (MLB), Rob Manfred, unieron fuerzas para respaldar la propuesta que podría definir el destino de los Tampa Bay Rays. El proyecto busca construir un nuevo estadio en Tampa, un movimiento estratégico que determinaría si la franquicia permanece en la región a largo plazo o si se ve obligada a buscar nuevos horizontes.
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Actualmente, los Rays tienen un contrato de arrendamiento en el Tropicana Field de San Petersburgo hasta la temporada 2028. Sin embargo, tras los severos daños sufridos por los huracanes en 2024 y el colapso de un acuerdo previo de reurbanización, la urgencia de un nuevo hogar se ha vuelto la prioridad número uno para la nueva directiva del equipo.
Un nuevo distrito deportivo en Tampa
La ubicación propuesta marcaría un cambio geográfico significativo: el estadio se construiría en Tampa, cerca de las instalaciones de entrenamiento de primavera de los Yankees de Nueva York y frente al Estadio Raymond James, hogar de los Buccaneers de la NFL.
El director ejecutivo de los Rays, Ken Babby, prometió que en los próximos días se revelarán las primeras imágenes del desarrollo, al que describió como el "hogar definitivo" del equipo. Este proyecto no solo incluye el diamante de béisbol, sino que se plantea como un complejo multiusos de 113 acres que integraría:
- Un hotel de lujo y zonas residenciales.
- Áreas comerciales y gastronómicas.
- Un nuevo edificio académico y administrativo para el Hillsborough College.
Este modelo ha sido comparado con el Truist Park de los Bravos de Atlanta, donde el estadio es solo el corazón de un ecosistema económico que funciona todo el año.
El rompecabezas financiero: ¿quién pagará la cuenta?
A pesar del entusiasmo político, los detalles económicos siguen siendo el tema más delicado. Durante la conferencia de prensa no se especificó el costo total de la obra, pero documentos de la Comisión del Condado de Hillsborough sugieren que los Rays están dispuestos a asumir al menos el 50% de los costos de construcción.
Por su parte, el gobernador DeSantis fue claro sobre la participación del estado:
"El estado no contribuirá con fondos directos para la construcción del estadio, pero estamos abiertos a colaborar con mejoras en la infraestructura vial y la reubicación de instalaciones cercanas para facilitar el proyecto".
El resto de la financiación tendría que provenir de fondos públicos locales, lo que abre el debate sobre el uso de impuestos al alojamiento o gravámenes municipales, una propuesta que la Comisión discutirá formalmente este miércoles.
La sombra del huracán y el factor tiempo
La necesidad de mudarse no es solo un capricho comercial. Los Rays han jugado casi toda su historia en el Tropicana Field, pero el huracán Milton (categoría 5) destrozó el techo del domo en octubre de 2024. Este desastre natural obligó al equipo a jugar temporalmente en el Steinbrenner Field.
Aunque las reparaciones en el "Trop" ya han finalizado y el equipo planea regresar allí para la temporada 2026, el incidente dejó claro que la estructura actual es vulnerable. Fue precisamente esta inestabilidad la que llevó al anterior propietario, Stuart Sternberg, a vender el equipo a un nuevo grupo liderado por Babby y Patrick Zalupski.
¿Qué sucede si el plan no se concreta?
El reloj corre en contra de la ciudad de Tampa. Si bien el comisionado Manfred evitó calificar esta propuesta como un "ahora o nunca", reconoció que el club está en un punto de inflexión.
A lo largo de los años, ciudades como Orlando han mostrado interés en atraer a la franquicia. Sin un acuerdo sólido de financiación en Tampa, el fantasma de la relocalización seguirá acechando a una de las fanaticadas más fieles —pero geográficamente divididas— del béisbol profesional.