Fernando Mendoza hizo historia en la final de fútbol americano de la NCAA al liderar a los Hoosiers de Indiana hasta el título nacional y cerrar una temporada perfecta, sin conocer la derrota. Su desempeño en el campo no solo fue determinante para el campeonato, sino que también estuvo marcado por la forma en que representó con orgullo sus raíces latinas en cada pase y en cada paso de su carrera colegial.
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Descendiente de cubanos, Mendoza ha construido su camino a base de esfuerzo y perseverancia, enfrentando la adversidad y desafiando todos los pronósticos. Durante años, pocos creyeron que pudiera llegar tan lejos, y mucho menos convertirse en una figura central del football americano universitario. Sin embargo, su constancia y disciplina lo llevaron a romper barreras y a demostrar que el talento no entiende de etiquetas.
Después de arrasar con todo a su paso en el competición colegial coronándose campeón invicto, Mendoza se perfila como el principal candidato a ser la primera selección global del próximo Draft de la NFL. Cabe destacar que, el cubanoamericano se convirtió en el primer mariscal de campo en obtener el título Heisman y el Natty en una misma temporada desde Joe Burrow (2000).
Fernando Mendoza: el gran candidato al primer pick de la NFL 2026
Con su brazo, el quaterback lideró a la universidad de Indiana a conquistar una de las presentaciones más dominantes en la historia de la NCAA. Su historia no comenzó en su reciente participación, sino cuando sus abuelos tomaron la decisión de abandonar territorio cubano en 1959, permitiéndole a Mendoza conocer la disciplina, estudiarla y hoy convertido en un orgullo para los latinos con su título como monarca absoluto.
La presunta primera selección general del draft de la NFL de 2026 completó el 72,0 por ciento de sus pases en la temporada para 3.535 yardas, 41 touchdowns y solo seis intercepciones, y también corrió para 276 yardas y siete anotaciones. Aunque no pudo su desempeño más brillante en el compromiso final, el cubanoamericano apareció en los momento más necesitado para su equipo, convirtiendo la jugada más importante en la historia del fútbol americano de los Indiana Hoosiers, quienes terminaron derrotando 27-21 sobre Miami.