Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez han sorprendido al mundo tras tomar la decisión de poner en venta la casa en Portugal que estaban reformando desde 2020 para convertirla en su nueva residencia familiar.
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Lo más llamativo no es solo el lujo de la propiedad, sino que el presupuesto original se disparó de forma escandalosa, generando tensiones, frustraciones y un cambio de planes total para la pareja más mediática del fútbol mundial. Además, su privacidad está en juego.
La pesadilla de Cristiano y Georgina
La mansión, ubicada en la exclusiva zona de Quinta de Marinha, en Cascais, había sido adquirida por la pareja con la intención de mudarse allí después de años de trabajo y viajes constantes.
Lo que empezó con una inversión estimada en 11 millones de euros terminó transformándose en un proyecto de reforma valorado en cerca de 25–35 millones, según diferentes fuentes.
Seis años de obras, cambios en los planes originales de construcción y una escalada de costos que parecía no tener fin habrían sido determinantes para que Cristiano y Georgina decidieran dar marcha atrás y sacar la propiedad al mercado antes de habitarla.
Los motivos detrás de la venta
Varios factores habrían influido en esta decisión:
Una de las principales razones fue el presupuesto descontrolado: la obra pasó de unos primeros 11 millones a más del doble en varios millones, desafiando las expectativas y la paciencia de los dueños.
La falta de privacidad y exclusividad también fue decisiva: la casa está rodeada de un hotel, un campo de golf e incluso otras propiedades que no solo limitan la intimidad familiar sino que, convierten el entorno “en algo más parecido a un centro turístico que a una urbanización ultra privada”.
Además, fuentes locales señalan que la urbanización adyacente muestra señales de descuido, con problemas de mantenimiento visibles y hasta basura en algunas zonas, un detalle que probablemente molestó a la pareja, acostumbrada a los más altos estándares de lujo.
Aunque nunca llegaron a habitarla, la pareja cuenta con una increíble propiedad que contiene: piscina acristalada que permite ver quiénes nadan en la superficie, cine privado, garaje, gimnasio, spa y hasta un mural de Louis Vuitton diseñado exclusivamente para ellos.