Lo que comenzó como una investigación interna sobre irregularidades estadísticas ha estallado en un escándalo criminal de proporciones sísmicas para las Grandes Ligas.
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Una nueva acusación de 29 páginas, desclasificada este viernes por la Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, revela una trama perturbadora: el estelar cerrador de los Guardians de Cleveland, Emmanuel Clase, presuntamente utilizaba un complejo lenguaje cifrado para amañar lanzamientos. Según el documento, la operación ilegal no se limitó a la temporada regular, sino que se extendió hasta la postemporada de 2024.
"Piedras y gallos": el código del fraude
Según una exclusiva publicada por The Athletic, los investigadores interceptaron comunicaciones clave el 18 de mayo de 2025, horas antes de un encuentro contra los Rojos de Cincinnati. Clase recibió un mensaje de texto con una instrucción precisa: "Tira una piedra al primer gallo en la pelea de hoy".
Para la Fiscalía, el trasfondo es evidente: el dominicano debía manipular un picheo específico para favorecer a una red de apostadores. Clase respondió con una frialdad pasmosa: "Sí, por supuesto, ese es un tiro fácil para ese gallo", confirmando minutos después que lanzaría la pelota "bajita".
Este lenguaje no era fortuito. Los fiscales sostienen que Clase utilizaba su pasión por la crianza de gallos en la República Dominicana como una cortina de humo para ocultar las instrucciones de los apostadores. En otro mensaje de septiembre de 2023, Clase instruía a un contacto: "Pollo número 3, después de que mate a los primeros 2, juega al 3... Y si no puedo matarlo, no lo juegues". Esto se interpreta como su intención de amañar el resultado contra el tercer bateador que enfrentara en su relevo.
La mancha en la postemporada
La revelación más devastadora de la acusación es que el esquema de apuestas alcanzó el escenario más sagrado del deporte: octubre. Por primera vez, se alega que Clase manipuló picheos durante los playoffs de 2024, específicamente en la novena entrada del Juego 1 de la Serie Divisional contra los Tigres de Detroit.
El número de lanzamientos bajo escrutinio ha escalado de 9 a 15 envíos presuntamente amañados entre 2023 y 2025. Los investigadores estiman que los co-conspiradores obtuvieron ganancias netas de al menos $450,000 dólares, de los cuales Clase y su compañero Luis Ortiz habrían recibido "comisiones" o sobornos directos.
Un intermediario en la casa del cerrador
La fiscalía también ha presentado cargos contra Robinson Vásquez Germosen, señalado como el enlace clave entre los jugadores y los apostadores en República Dominicana. Vásquez, arrestado en diciembre, no era un extraño para el lanzador: se hospedaba en la casa de Clase en Cleveland y utilizaba boletos de cortesía proporcionados por el pelotero para supervisar el fraude desde las gradas del Progressive Field.
Sin embargo, la alianza entre los acusados parece estarse desmoronando. Los abogados de Luis Ortiz han solicitado separar su juicio del de Clase, argumentando que su cliente fue una "víctima involuntaria" y un peón en el esquema maestro orquestado por el cerrador estrella.
El fin de una carrera histórica
Michael Ferrara, abogado de Clase, emitió un comunicado defendiendo su inocencia y calificando los cargos como un "juicio apresurado". No obstante, el daño a la reputación del jugador parece irreversible.
Con el juicio fijado para el 4 de mayo en Brooklyn, el mundo del béisbol observa con incredulidad. Clase, quien en 2024 asombró al mundo con una efectividad histórica de 0.61, enfrenta ahora un panorama desolador: una posible expulsión de por vida de la MLB y una condena federal por fraude electrónico, lavado de dinero y conspiración para influir en competencias deportivas.
