A medida que se acerca la fecha límite de traspasos de la NBA, fijada para el próximo 5 de febrero, el nombre de Anthony Davis ha pasado de ser un rumor constante a convertirse en el mayor enigma logístico de la liga.
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A pesar del interés de diversas franquicias por adquirir al 10 veces All-Star, las últimas informaciones sugieren que el "terremoto" que supondría su salida no ocurrirá durante la temporada regular, sino que tendrá que esperar al periodo de agencia libre.
Un rompecabezas de ingeniería financiera
El analista Joshua B. Robbins, una de las voces más respetadas en el entorno de la liga, ha arrojado luz sobre la parálisis que rodea a las negociaciones. Según Robbins, la arquitectura de un acuerdo que involucre a un jugador del calibre y salario de Davis es hoy más compleja que nunca.
"Cualquier intercambio que involucre a Anthony Davis podría requerir la participación de múltiples equipos adicionales, y un acuerdo a gran escala entre varias franquicias podría ser tan complejo que resultaría más fácil de realizar durante la temporada baja", señaló Robbins.
Esta dificultad radica en las estrictas normas del actual Acuerdo de Negociación Colectiva (CBA). Con muchos de los equipos contendientes operando cerca o por encima de los "aprons" (umbrales impositivos), igualar el salario de Davis —que supera los 50 millones de dólares para esta campaña— requiere que las franquicias se deshagan de múltiples piezas clave o involucren a un tercer y cuarto equipo que actúe como "facilitador" para absorber contratos y distribuir rondas de Draft.
Los obstáculos del mercado de invierno
Históricamente, los traspasos realizados antes de la fecha límite (Trade Deadline) suelen ser de menor escala o involucrar a jugadores cuyos contratos expiran. Mover a un pilar como Davis en enero o febrero presenta tres desafíos insalvables:
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Falta de activos disponibles: En mitad de la temporada, los equipos son reacios a desmantelar la química de sus vestuarios. Un traspaso multiequipo por Davis obligaría a mover entre 5 y 8 jugadores simultáneamente, dejando a las plantillas descompensadas justo antes de los Playoffs.
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El valor de las rondas de Draft: Durante la temporada baja, las selecciones del Draft tienen un valor tangible. En febrero, la incertidumbre sobre la posición final en la tabla hace que los equipos sean más conservadores con sus activos de futuro.
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Restricciones de agregación: Bajo las nuevas reglas, los equipos que se encuentran en el "segundo apron" no pueden agregar salarios para realizar intercambios, lo que limita drásticamente el número de destinos viables para una superestrella.
La temporada baja: El escenario ideal
El consenso entre los directivos de la liga, respaldado por el análisis de Robbins, es que el verano de 2026 ofrecerá el entorno necesario para una operación de esta magnitud. En julio, las franquicias dispondrán de una mayor flexibilidad salarial, la capacidad de negociar extensiones de contrato inmediatas y el tiempo necesario para coordinar una transacción que podría involucrar hasta a un tercio de la liga.