El inicio de la temporada hípica 2026 en el óvalo de Coche despierta, como cada año, la nostalgia por las grandes hazañas que forjaron la identidad del turf venezolano. Entre el polvo de la pista y el eco de las narraciones, existen historias que el tiempo conserva por su carácter extraordinario. Una de ellas, calificada por los historiadores como un hecho único e irrepetible, ocurrió hace décadas pero mantiene su vigencia como un fenómeno de la naturaleza y el entrenamiento.
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El domingo 10 de enero de 1971, el Hipódromo La Rinconada fue testigo de un suceso que desafía las probabilidades estadísticas de cualquier circuito mundial. En una misma tarde y bajo la exigente distancia de 1.600 metros, tres hermanos completos hijos del mismo padre y la misma madre cruzaron la meta en el primer lugar de sus respectivas competencias.
El recuerdo de una jornada irrepetible
Las crónicas de la época traídas al recuerdo por @@blindadosalas1 y los registros fotográficos de la cuenta especializada @Monedo rescatan el asombro del público ante tal seguidilla de triunfos familiares. Mientras la afición celebraba el éxito de Oman, pocos imaginaron que Maite y Brioso repetirían la dosis horas más tarde, para sellar un triplete que, a día de hoy, no registra antecedentes similares en los principales circuitos hípicos del mundo.
Una familia de cronómetro sincronizado
Los protagonistas de esta proeza fueron Oman, Maite y Brioso. Estos tres purasangres compartieron el mismo origen biológico: el semental Viviani (padre de los históricos Vélika y Victoreado) y la yegua madre Villarrica. Esta unión produjo corredores de una consistencia asombrosa, capaces de registrar marcas casi idénticas en la milla.
La precisión de los relojes aquel día resultó impactante. Los dos primeros hermanos en salir a la pista detuvieron el cronómetro en 104 exactos (1:44), mientras que el tercero selló la jornada con un tiempo de 104 1/5 (1:44.1). Estos registros confirmaron que la combinación de Viviani y Villarrica fue una verdadera fábrica de ganadores de "ciento cuatro" para la distancia de los 1.600 metros.
El equipo detrás de la hazaña
Gran parte del éxito de esta jornada recayó en la planificación del entrenador Víctor Muñoz y la destreza del jinete Rafael David Guzmán. Ambos profesionales fueron los responsables de presentar y conducir a dos de los tres integrantes de esta trilogía victoriosa, lo cual aportó una cohesión técnica fundamental para alcanzar el récord.
Maite: La hembra que rompió la historia
Dentro de esta curiosa estadística, el triunfo de Maite merece una mención especial. Como la única hembra del grupo, enfrentó un reto de proporciones mayúsculas al medirse contra la calificada Lavandera. En una demostración de garra y clase, Maite no solo obtuvo la victoria, sino que le arrebató el invicto a la ganadora clásica y triunfadora de la Polla de Potrancas, lo cual elevó el prestigio de su pedigrí a niveles insospechados.
A medida que el calendario de 2026 avanza y las nuevas generaciones de purasangres se preparan para su debut este viernes y domingo, el recuerdo de aquel 10 de enero de 1971 sirve como recordatorio del misticismo de este deporte. La Rinconada no solo es un recinto de apuestas; es un escenario donde la genética, el entrenamiento y el destino se alinean para regalar historias que el tiempo nunca podrá borrar.