La reconocida actriz y conductora mexicana, Angélica Vale, vive una etapa de transformación personal y profesional. A pocos meses de confirmarse su separación del productor Otto Padrón, la estrella ha encontrado su pilar clave para afrontar el proceso de divorcio.
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Lejos de detenerse, la protagonista de “La fea más bella”, ha decidido ver en su carrera un refugio y seguir adelante con nuevos proyectos, demostrando su resiliencia y compromiso con su pasión por el entretenimiento.
El motor emocional de Angélica Vale
En medio de un momento personal complejo, Vale ha sido clara y, admitió que, mantenerse activa profesionalmente ha sido fundamental para su bienestar emocional.
La actriz aseguró que tener trabajo durante este proceso ha sido “lo más bello”, que le ha ocurrido recientemente, dejando ver que su regreso a la televisión no solo responde a su carrera, sino también a una necesidad emocional de seguir adelante.
“Definitivamente tener trabajo en este momento que sí estoy en proceso de divorcio es lo más bello que me ha pasado en la vida”, aseguró la azteca.
El lado más difícil
No todo ha sido sencillo en esta nueva etapa en la que vuelve a "Juego de Voces". La actriz ha reconocido que uno de los mayores retos ha sido separarse temporalmente de sus hijos, quienes permanecen viviendo en Los Ángeles.
“Me dan ganas de llorar porque la situación obviamente no es la misma que en otros años, pero sí, de que ayuda, ayuda, por supuesto que sí. Y está mi mamá, está el papá de mis hijos...”, dijo.
Este aspecto ha sido especialmente doloroso, ya que la dinámica familiar ha cambiado tras la ruptura. Aun así, Vale ha encontrado apoyo en su entorno cercano, incluyendo su madre y el propio padre de sus hijos, lo que le ha permitido mantener estabilidad emocional.
El divorcio de Angélica Vale llega después de más de 14 años de relación, una etapa que estuvo marcada por la estabilidad familiar y el crecimiento profesional de ambos.