Lo que comenzó como una luna de miel estadística se ha transformado en una pesadilla de frustración. Anoche, tras la estrepitosa derrota de los Los Ángeles Lakers por 135-117 ante los Charlotte Hornets, el vestuario local no fue escenario de análisis tácticos, sino de una confesión que retumba en los cimientos de la NBA.
Luka Dončić, visiblemente agotado tras otra actuación titánica de 39 puntos, rompió su habitual diplomacia ante los medios:
"Estoy algo cansado ya de esto. Consigo números increíbles, pero no consigo ayuda. Algo tiene que cambiar"
Las palabras de Dončić no son una exageración de su frustración, sino un reflejo fiel de la hoja de estadísticas. Mientras el esloveno y LeBron James (quien aportó 29 puntos a sus 41 años) intentaban mantener a flote el barco, el resto del equipo naufragaba.
El dato más alarmante de la noche fue la nula aportación de la segunda unidad. El banquillo de los Lakers sumó apenas 9 puntos en todo el encuentro, con una efectividad combinada de 4 aciertos en 19 intentos. Jugadores clave en la rotación de JJ Redick, como Gabe Vincent (quien se fue con 0 puntos en 15 minutos), no pudieron dar un respiro a las estrellas, permitiendo que LaMelo Ball y los Hornets sentenciaran el juego con un parcial de 40 puntos en el tercer cuarto.
Un patrón peligroso
Esta no es la primera vez que Dončić manifiesta su descontento. Desde el pasado 25 de diciembre, tras una derrota en Navidad, el esloveno ya había advertido que el equipo debía enfrentar "conversaciones incómodas". Sin embargo, la situación parece haberse estancado:
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Dependencia extrema: Luka está promediando cifras de MVP (más de 33 PPG), pero los Lakers han perdido cuatro de sus últimos cinco encuentros.
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Falta de profundidad: La salida de Austin Reaves en rumores de traspaso y las lesiones de piezas secundarias han dejado al equipo sin "plan B" cuando las defensas se cierran sobre Luka.
El futuro en el aire
La declaración de Dončić llega en un momento crítico. Con el cierre del mercado de traspasos acercándose en febrero, la presión sobre la gerencia es máxima. Los rumores sobre un posible movimiento por Jonathan Kuminga o una reestructuración profunda del banquillo han pasado de ser especulaciones a necesidades urgentes si quieren evitar que el primer año completo de la era Luka-LeBron termine en un fracaso histórico.