Cada década, la NBA recibe a un jugador que parece haber sido diseñado en un laboratorio para dominar todas las facetas del juego. En 2026, ese nombre es Cooper Flagg. El joven alero no solo está cumpliendo con las expectativas que lo rodeaban desde su etapa universitaria en Duke, sino que está reescribiendo los estándares de lo que un debutante puede lograr en la liga más competitiva del mundo.
Un dominio total y absoluto
Lo que separa a Flagg de otras grandes leyendas en sus años de novato no es solo su capacidad para anotar, sino su omnipresencia en la cancha. Al revisar las métricas actuales de la clase de novatos de 2025-26, Flagg se ha posicionado en la cima de cada categoría fundamental, estableciendo un hito que nadie más ha podido igualar esta temporada.
El impacto del novato se resume en una versatilidad que asusta a los analistas:
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Máquina de anotar: Ocupa el 1.º lugar en puntos, consolidándose como la referencia ofensiva de su equipo desde el primer día.
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Control del juego: Se sitúa en el 2.º lugar en asistencias, demostrando una visión de campo impropia para su edad.
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Dominio en las alturas: Es el 2.º mejor reboteador entre los novatos, peleando cada balón bajo el aro con veteranos consagrados.
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Muralla defensiva: Su impacto atrás es igual de devastador, ubicándose en el 3.º lugar tanto en robos como en bloqueos.
Un territorio exclusivo
La estadística más reveladora de su rendimiento es la que lo sitúa como el único novato en toda la liga que figura en el Top 3 de cada categoría estadística principal. Esta hazaña subraya una madurez deportiva que rara vez se ve en un jugador de primer año; Flagg no solo destaca en una especialidad, sino que es una fuerza de la naturaleza en ambos lados de la duela.
Mientras que otras estrellas de la liga como LeBron James siguen desafiando al tiempo con récords de longevidad, Cooper Flagg representa la nueva cara de la NBA. Su capacidad para liderar puntos, facilitar el juego y proteger el aro simultáneamente lo encamina, de manera casi inevitable, hacia un premio unánime al Novato del Año.
Si esta es la base sobre la cual Flagg construirá su carrera, la NBA no solo está ante una futura superestrella, sino ante un jugador capaz de marcar una época.