La NBA ha cerrado una página inédita en sus libros de historia, pero no precisamente por una gesta de brillantez competitiva. Por primera vez desde la fundación de la liga, ocho franquicias distintas han finalizado la temporada regular con 55 derrotas o más, marcando un hito de polarización deportiva.
Este fenómeno subraya una brecha cada vez más profunda entre la élite de la liga y los equipos en proceso de reconstrucción (o tanking). La estadística es implacable: nunca antes tantos equipos habían caído simultáneamente por debajo del umbral del .333 en porcentaje de victorias.
Los ocho del fondo: Balance de una temporada difícil
El fondo de la clasificación muestra un panorama desolador liderado por los Washington Wizards, quienes registraron el peor balance con apenas 17 victorias y 65 derrotas (.207). Le siguen de cerca los Indiana Pacers con un récord de 19-63 (.232) y los Brooklyn Nets, que apenas alcanzaron los 20 triunfos frente a 62 descalabros (.244).
En un escalón ligeramente superior, pero igualmente crítico, se encuentran el Utah Jazz y los Sacramento Kings, ambos compartiendo un registro de 22 victorias y 60 derrotas (.268). Por su parte, los Memphis Grizzlies cerraron su participación con un 25-57 (.305), mientras que los Dallas Mavericks y los New Orleans Pelicans completan este grupo histórico de bajo rendimiento con idénticos récords de 26 victorias y 56 derrotas (.317).
El dato refleja una realidad compleja para la oficina del comisionado. Mientras la competitividad en la parte alta de la tabla atrae audiencias récord, la acumulación de derrotas en casi un tercio de la liga plantea interrogantes sobre el equilibrio del calendario y los incentivos del Draft.
Este escenario obliga a estas ocho organizaciones a una reflexión profunda durante la temporada baja, donde la presión por convertir estas derrotas en selecciones de talento joven será más alta que nunca.