Una ola de indignación recorre Hollywood tras la aparición de unos vídeos generados por inteligencia artificial que muestran a Tom Cruise y Brad Pitt protagonizando una pelea cinematográfica en una azotea.
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El hecho, pese a que entretuvo a millones de usuarios, se convirtió en el detonante de una batalla legal con una de las mayores plataformas del mundo.
El video que enfureció a Hollywood
Todo comenzó con un clip de apenas 15 segundos que retrata a las versiones digitales de Tom Cruise y Brad Pitt intercambiando puñetazos con un nivel de realismo que dejó boquiabiertos tanto a cinéfilos como a profesionales de la industria cinematográfica.
El vídeo fue generado con Seedance 2.0, un nuevo modelo de IA desarrollado por ByteDance, la misma empresa matriz de TikTok.
El hecho no tardó en convertirse en una pesadilla para los estudios de Hollywood, ya que, la calidad y fidelidad del material es tan alta que muchos usuarios y expertos afirmaron que resulta indistinguible de contenido cinematográfico real generado por humanos.
Hollywood responde
Pocas horas después de que el clip se viralizara, la Motion Picture Association (MPA), la asociación que agrupa a gigantes como Disney, Warner, Universal y Netflix, emitió un comunicado exigiendo a ByteDance que detenga inmediatamente la distribución de Seedance 2.0.
Según la MPA, la herramienta está permitiendo “uso no autorizado de obras protegidas por derechos de autor a gran escala”, algo que, afirmaron, pone en riesgo los fundamentos mismos de la propiedad intelectual en el cine.
La asociación argumenta que Seedance 2.0 opera sin salvaguardias suficientes para evitar la reproducción de material protegido, lo cual podría vulnerar no solo leyes de copyright sino también los empleos de millones de profesionales en Estados Unidos.
El silencio de ByteDance
Por el momento, ByteDance no ha hecho declaraciones oficiales respondiendo a las acusaciones de la MPA, más allá de promocionar Seedance 2.0 como “un salto sustancial en la calidad de generación con IA”.
Lo que aún no está claro es qué medidas, si las hay, incorporará la compañía para proteger los derechos de autor o limitar usos perjudiciales de su tecnología.
La controversia se une a otros casos recientes donde herramientas de IA han sido acusadas de infringir derechos o generar contenido problemático.
