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Las investigaciones alrededor del fallecido delincuente sexual, Jeffrey Epstein, se convirtieron en una jornada histórica y, para algunos profundamente incómoda, como fue el caso de los exlíderes políticos Bill Clinton y Hillary Clinton.
Los estadounidenses fueron obligados a declarar ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en una audiencia que ha puesto bajo el escrutinio público décadas de vínculos personales, fotografías y testimonios cargados de tensiones políticas.
Los testimonios de Bill y Hillary Clinton
En audiencias separadas y prolongadas de más de cuatro horas cada una, los Clinton dieron su versión sobre sus supuestas conexiones con Epstein y su círculo de asociados, entre ellos Ghislaine Maxwell, considerada pieza clave en el entramado de abuso y tráfico sexual de Epstein.
Bill Clinton, expresidente de EE. UU., enfrentó una batería de preguntas sobre su relación con el exconvicto y las imágenes difundidas por el Departamento de Justicia.
El exmandatario insistió en que su vinculación se limitó a viajes humanitarios y vuelos en el avión privado del financista antes de 2003, rechazó haber estado en la isla privada de Epstein o presenciado algún comportamiento indebido, y aseguró que “no vio nada ni hizo nada malo”.
Por su parte, Hillary Clinton, exsecretaria de Estado y figura central en la política estadounidense durante décadas, sostuvo que no recuerda haber conocido o tratado directamente con Epstein, afirmó que nunca voló en su jet ni visitó sus propiedades.
Entre tanto, Hillary calificó el interrogatorio como un esfuerzo político más que una búsqueda de justicia y en reiteradas ocasiones se negó a opinar sobre las posibles infidelidades de su esposo durante sus aventuras con Jeffrey.
Teorías extrañas sobre los Clinton
La audiencia se vio salpicada por varios elementos que aumentaron la sensación de incomodidad. En un momento, una fotografía de Hillary circuló de forma no autorizada, lo que llevó a la exsecretaria de Estado a interrumpir momentáneamente su testimonio al exigir respeto.
Las preguntas sobre teorías de conspiración, desde ovnis hasta supuestos encuentros insólitos, también surgieron, evidenciando que la investigación, lejos de limitarse a hechos claros, se encontró con un abanico de interrogantes y distracciones.
La situación llevó a la propia Hillary a denunciar una falta de enfoque en los crímenes reales de Epstein.