El Clásico Mundial de Béisbol, más allá de las pasiones que genera también suele estar rodeado de una burocracia contractual que suele frustrar a la fanaticada. Recientemente, una revelación del exjugador y analista Carlos Baerga ha sacudido las redes sociales: el astro de la música urbana, Bad Bunny, habría intervenido financieramente para asegurar la participación de las estrellas boricuas Carlos Correa y Francisco Lindor, aunque el desenlace no fue el esperado.
NOTAS RELACIONADAS
El compromiso de Bad Bunny
No es secreto que Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, es un ferviente seguidor del beisbol y un embajador del orgullo puertorriqueño. Según las declaraciones de Baerga, el "Conejo Malo" no se limitó a ser un espectador más. Ante las trabas económicas y las pólizas de seguro astronómicas que exigían las organizaciones de las Grandes Ligas para permitir que sus figuras estelares vieran acción en el torneo internacional, el artista habría puesto el dinero sobre la mesa.
El costo de asegurar contratos que superan los 300 millones de dólares es prohibitivo para muchas federaciones. Sin embargo, Bad Bunny habría cubierto la totalidad de estas pólizas para que Carlos Correa y Francisco Lindor no tuvieran obstáculos financieros. Este gesto buscaba blindar a los equipos ante cualquier posible lesión, eliminando la excusa del riesgo económico que suele ser el principal freno de las oficinas centrales en la MLB.
El veto de las organizaciones de Grandes Ligas
A pesar de que el factor económico estaba resuelto gracias a la billetera del cantante, la respuesta de las franquicias fue un rotundo "no". Esta revelación pone de manifiesto que, en el beisbol moderno, el dinero del seguro es solo una parte de la ecuación.
En el caso de Correa, su situación contractual ha sido una montaña rusa de revisiones médicas. A pesar de la disposición de Bad Bunny para cubrir los riesgos, la organización de los Astros de Houston optó por la cautela extrema. La prioridad del equipo siempre será la temporada regular de 162 juegos, y el permiso fue denegado basándose en criterios técnicos y de salud que el pago de un seguro no puede mitigar.
Lindor, el capitán del "Team Rubio", también se vio envuelto en esta encrucijada. Aunque el campocorto es el alma del equipo nacional, los Mets de Nueva York mantuvieron una postura firme. La revelación de Baerga subraya una tensión creciente entre el deseo de los jugadores de representar a su patria y el control total que las franquicias ejercen sobre sus activos más valiosos.
