El regreso de Kris Bryant a los diamantes se percibe hoy más como un anhelo que como una posibilidad cercana. Así lo dejó entrever el propio jugador durante una reciente y sombría aparición en el complejo de entrenamientos primaverales de los Rockies de Colorado.
NOTAS RELACIONADAS
La situación médica de Bryant es crítica. Diagnosticado con una enfermedad degenerativa crónica del disco lumbar, esta dolencia es la última —y quizás definitiva— de una larga lista de lesiones que lo han limitado a participar en apenas 170 juegos durante los primeros cuatro años de su astronómico contrato de siete temporadas y 182 millones de dólares. De cara a 2026, su campaña ya comienza con una transferencia directa a la lista de lesionados de 60 días.
El muro de la rehabilitación
Para un atleta de alto rendimiento, la progresión hacia la recuperación suele ser lineal, pero para Bryant, el proceso se ha detenido en seco.
“Normalmente, en la progresión, empiezas con los ejercicios y luego pasas a correr”, explicó Bryant con honestidad brutal. “Pero ahora, cada vez que mis pies tocan el suelo, siento que me voy a caer”.
A sus 34 años, Bryant estuvo presente el martes en el campamento de los Rockies para el primer día de entrenamientos con el equipo completo. Sin embargo, a diferencia de primaveras anteriores donde al menos podía albergar la esperanza de iniciar la temporada en el campo, esta vez el plan es distinto: regresará pronto a su hogar en Las Vegas para continuar una rehabilitación que, por ahora, no ofrece garantías.
Un legado en juego
Las declaraciones del jugador plantean una duda inevitable en el mundo del béisbol: ¿volverá a jugar profesionalmente? El contraste es doloroso si se considera su pedigrí. Bryant fue el Novato del Año en 2015, el Jugador Más Valioso (MVP) en 2016 y la pieza central que terminó con la sequía de los Cachorros de Chicago en la Serie Mundial.
Al ser cuestionado sobre su futuro, el tercera base no pudo ofrecer certezas. “Realmente no tengo la mejor respuesta, porque aún no he definido un plan. Simplemente sigo los consejos y la orientación de los médicos con los que me reuní en la pretemporada”, comentó.
Sobre el pronóstico médico a largo plazo, prefirió el silencio: "No voy a profundizar en eso; no quiero equivocarme. Mi objetivo actual ha sido simplemente encontrar cosas que me ayuden a despertar cada día con un poco menos de dolor que el anterior".
La nueva realidad en Colorado
Mientras Bryant lucha contra su propio cuerpo, los Rockies intentan mirar hacia adelante. Bajo el mando del mánager Warren Schaeffer y una renovada directiva liderada por Paul DePodesta (Presidente de Operaciones) y Josh Byrnes (Gerente General), el equipo ha adoptado una postura pragmática.
“Realmente no hay mucho que decir, salvo que le duele muchísimo la espalda y le está costando progresar”, admitió Schaeffer. “Tenemos que prepararnos como si él no fuera a jugar. Así es como debemos hacerlo: esperando que se recupere, pero planificando sin su presencia en el lineup”.
Para Colorado, la ausencia de Bryant representa no solo un vacío en la alineación y en el orden al bate, sino también un peso financiero significativo en una etapa donde la organización busca desesperadamente una nueva identidad tras años de estancamiento en la División Oeste de la Liga Nacional.
