En una noche que quedará grabada en los libros de récords de la franquicia, la superestrella de los Minnesota Timberwolves, Anthony Edwards, consolidó una vez más su estatus como uno de los anotadores más prolíficos de la era moderna de la NBA. Durante el enfrentamiento de este viernes 20 de febrero contra los Dallas Mavericks, Edwards ofreció una exhibición ofensiva de élite, finalizando el encuentro con 40 puntos.
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Este desempeño no fue solo una actuación destacada de una noche; marca un hito sin precedentes en la historia de la organización. Con esta cifra, Edwards registró el partido número 27 de su carrera con al menos 40 puntos, una estadística que lo separa drásticamente de cualquier otro jugador que haya vestido el uniforme de los Timberwolves.
Un abismo de diferencia en los libros de récords
La magnitud del logro de Edwards se comprende mejor al compararlo con las leyendas que lo precedieron. Antes de su irrupción, el récord de más partidos de 40 puntos en la historia de la franquicia pertenecía a Karl-Anthony Towns, quien logró la hazaña en 13 ocasiones.
Al alcanzar su partido número 27, Anthony Edwards no solo ha superado la marca anterior, sino que la ha duplicado con creces, sumando 14 partidos más que su más cercano perseguidor. Este dato subraya una evolución sin precedentes: Edwards ha logrado en apenas unas temporadas lo que a otros íconos de la franquicia les tomó carreras enteras o décadas intentar establecer.
El dominio ante los Mavericks
El duelo del viernes contra Dallas fue el escenario perfecto para esta demostración de poderío. Edwards mostró su arsenal completo, combinando penetraciones explosivas hacia la canasta con una precisión letal desde la línea de tres puntos. Su capacidad para anotar bajo presión y liderar el ritmo del juego fue fundamental para mantener a Minnesota en la pelea ante un rival directo de la Conferencia Oeste.