El Hard Rock Stadium se convierte esta noche en el epicentro del deporte estadounidense al albergar la gran final del Campeonato Nacional de Fútbol Americano Universitario. El encuentro, que enfrenta a los Miami Hurricanes contra los Indiana Hoosiers, no solo promete emociones en el emparrillado, sino que ha transformado la logística habitual de la ciudad debido a la magnitud del evento y la relevancia de sus invitados.
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La expectativa ha alcanzado niveles críticos tras la confirmación oficial de la asistencia del presidente Donald Trump. Aunque el recinto ya contaba con un robusto plan de seguridad, la presencia del mandatario ha obligado a las autoridades y al Servicio Secreto a elevar los protocolos a un estándar de máxima alerta, garantizando un perímetro blindado para todos los asistentes.
Miami es el centro de la final del College Football
Para quienes planean asistir al estadio en Miami Gardens, es imperativo considerar que la política de acceso será más estricta que nunca. Una de las medidas principales es la prohibición absoluta de reingreso: una vez que el boleto sea escaneado en los puntos de control, los aficionados no podrán salir y volver a entrar al recinto. Se recomienda llegar con varias horas de antelación para superar los múltiples anillos de seguridad.
Asimismo, la lista de artículos prohibidos es extensa y no admite excepciones. No se permitirá el ingreso de aerosoles, mochilas de gran tamaño, drones, hieleras ni cualquier tipo de material inflamable o armas. Las autoridades sugieren portar únicamente bolsos transparentes que cumplan con la normativa del estadio para agilizar las revisiones manuales y tecnológicas.
Finalmente, el flujo vehicular sufrirá alteraciones significativas. Se han anunciado cierres estratégicos en vías principales como la salida 2X del Florida’s Turnpike y tramos de la NW 199th Street, operativos desde la madrugada hasta el final de la jornada. Se aconseja a los conductores y residentes consultar mapas de tráfico en tiempo real y utilizar rutas alternas para evitar los embotellamientos derivados de las caravanas oficiales y el despliegue policial.