En la NFL, una liga diseñada para la paridad y el cambio constante, existe una estadística que desafía toda lógica competitiva: por decimoquinto año consecutivo, la Final de la Conferencia Americana (AFC) contará con la presencia de los New England Patriots o los Kansas City Chiefs.
La victoria de los Patriots este fin de semana ante los Houston Texans no solo les otorgó el pase al duelo por el campeonato ante los Denver Broncos, sino que extendió una de las rachas más impresionantes en la historia del deporte profesional.
El origen de una era
Para encontrar una Final de la AFC donde no estuvieran ni New England ni Kansas City, hay que remontarse a enero de 2011, cuando los Pittsburgh Steelers se midieron a los New York Jets. Desde entonces, el trofeo Lamar Hunt ha tenido siempre a uno de estos dos protagonistas en la antesala del Super Bowl:
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La era Brady-Belichick (2011-2018): Los Patriots establecieron un récord histórico con 8 apariciones consecutivas en la final de conferencia.
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La dinastía de Mahomes (2018-2024): Los Chiefs tomaron el relevo, encadenando 7 finales seguidas y convirtiendo el Arrowhead Stadium en la sede permanente de la AFC durante un lustro.
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El renacer de Foxborough (2026): Tras unos años de transición, los Patriots han regresado a la élite de la mano de Drake Maye, asegurando que la estadística se mantenga viva un año más.
Una constante en un mundo de cambios
Lo que hace este hito extraordinario es que ha sobrevivido a retiros de leyendas (Tom Brady), cambios de entrenadores y reestructuraciones completas de plantillas. Mientras que en la Conferencia Nacional (NFC) la rotación de finalistas es constante, la AFC se ha convertido en un territorio privado.
"Es una estadística que habla de la cultura de estas dos organizaciones", comentan analistas de la cadena NFL Network. "Puedes cambiar al quarterback o al entrenador, pero el estándar de excelencia en New England y Kansas City parece ser inmune al paso del tiempo".
El próximo domingo, ante Denver, buscarán no solo regresar al Super Bowl, sino validar por qué, desde hace 15 años, el camino al título de la AFC pasa obligatoriamente por ellos o por sus homólogos en Kansas City.