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Miércoles 08 de Diciembre de 2021

La Vinotinto

La Vinotinto no pudo escapar de su tendencia: la derrota / Rayner Peña EFE
La Vinotinto no pudo escapar de su tendencia: la derrota / Rayner Peña EFE
La Vinotinto

Venezuela-Perú: Deriva total

Martes 16| 9:16 pm


Samuel Aldrey /@SamuelAldrey

Siempre ingeniosa, la hinchada de la Vinotinto cerró el partido de la selección con un cántico elocuente mientras se marchaban del Olímpico: "Otra derrota más", haciendo referencia al periodista Leopoldo Castillo.  Un himno a la caótica situación de la Vinotinto, que zozobra desde hace meses y se  acrecenta con la derrota de hoy contra Perú (1-2)

Darwin Machís es el catalizador del ataque de la selección, sus goles revitalizan en cada partido alguna vana esperanza de victoria en un equipo que carga una losa desde el primer partido del interinato de Leonardo González.

El técnico cierra su ciclo con una historial funesto: 6 derrotas en siete partidos y con la cabeza gacha como un símbolo de la Vinotinto cada vez que va al vestuario.

Hace tiempo que la selección no está para nada, ni para partidos oficiales ni para verbenas. La Vinotinto y sus fanáticos volvieron a terminar hastiados. El equipo destila un aire pesadote y plomizo. No resulta atractivo ni ante rivales que son parejos y accesibles, como Perú, en su propio estadio.

Por el Olímpico irrumpió una Vinotinto con ganas de ofensiva, con gracia, aplicada y resuelta. Darwin Machís, Luis “Cariaco” González y Savarino, pero de  nada le sirvió la banda sonora de sus entusiastas compatriotas en las gradas del Olímpico que le ponían ritmo a la verticalidad de estos tres jugones.

No engancha ni en encuentros de corte raso y sin presión -marcha última con siete puntos y solo con la posibilidad matemática como esperanza- ante un contrario limpio y de pierna blanda. En la feria del holocausto caníbal que es la eliminatoria CONMEBOL a Venezuela, de nuevo, le faltó frescura, ritmo, picante.

Jugó con aire funcional, como tantas y tantas veces, más si cabe por lo rebajado del cartel, que presentaba un partido fuera de lugar, cierre de un pésimo año para la selección. Para un equipo que, a estas alturas aún no tiene nada perfilado. Desde la salida de Rafael Dudamel, la Vinotinto ha ido a la deriva.

Perú quebró el maleficio.

No hubo forma de hacer la heroica en el Olímpico, el destino no lo tiene escrito para la selección. La lápida en el Olímpico reza: Aquí volvimos a ganar después de 24 años.

Perú logró así romper un maleficio que tenía desde 1997 con la tierra del Arauca vibrador. Los incas también se meten en puestos de clasificación por primera vez desde el arranque de las eliminatorias, a cuatro fechas del final.

Mientras, el ruido ensordecedor del sótano de las eliminatorias acompaña a la Vinotinto. Otra vez perdimos...Una deriva total.

 

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Martes 16| 9:16 pm

Samuel Aldrey /@SamuelAldrey

Siempre ingeniosa, la hinchada de la Vinotinto cerró el partido de la selección con un cántico elocuente mientras se marchaban del Olímpico: "Otra derrota más", haciendo referencia al periodista Leopoldo Castillo.  Un himno a la caótica situación de la Vinotinto, que zozobra desde hace meses y se  acrecenta con la derrota de hoy contra Perú (1-2)

Darwin Machís es el catalizador del ataque de la selección, sus goles revitalizan en cada partido alguna vana esperanza de victoria en un equipo que carga una losa desde el primer partido del interinato de Leonardo González.

El técnico cierra su ciclo con una historial funesto: 6 derrotas en siete partidos y con la cabeza gacha como un símbolo de la Vinotinto cada vez que va al vestuario.

Hace tiempo que la selección no está para nada, ni para partidos oficiales ni para verbenas. La Vinotinto y sus fanáticos volvieron a terminar hastiados. El equipo destila un aire pesadote y plomizo. No resulta atractivo ni ante rivales que son parejos y accesibles, como Perú, en su propio estadio.

Por el Olímpico irrumpió una Vinotinto con ganas de ofensiva, con gracia, aplicada y resuelta. Darwin Machís, Luis “Cariaco” González y Savarino, pero de  nada le sirvió la banda sonora de sus entusiastas compatriotas en las gradas del Olímpico que le ponían ritmo a la verticalidad de estos tres jugones.

No engancha ni en encuentros de corte raso y sin presión -marcha última con siete puntos y solo con la posibilidad matemática como esperanza- ante un contrario limpio y de pierna blanda. En la feria del holocausto caníbal que es la eliminatoria CONMEBOL a Venezuela, de nuevo, le faltó frescura, ritmo, picante.

Jugó con aire funcional, como tantas y tantas veces, más si cabe por lo rebajado del cartel, que presentaba un partido fuera de lugar, cierre de un pésimo año para la selección. Para un equipo que, a estas alturas aún no tiene nada perfilado. Desde la salida de Rafael Dudamel, la Vinotinto ha ido a la deriva.

Perú quebró el maleficio.

No hubo forma de hacer la heroica en el Olímpico, el destino no lo tiene escrito para la selección. La lápida en el Olímpico reza: Aquí volvimos a ganar después de 24 años.

Perú logró así romper un maleficio que tenía desde 1997 con la tierra del Arauca vibrador. Los incas también se meten en puestos de clasificación por primera vez desde el arranque de las eliminatorias, a cuatro fechas del final.

Mientras, el ruido ensordecedor del sótano de las eliminatorias acompaña a la Vinotinto. Otra vez perdimos...Una deriva total.

 

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