La Oficina del Comisionado de las Grandes Ligas (MLB) sacudió este sábado el entorno de los Bravos de Atlanta al anunciar una severa sanción contra el jardinero Jurickson Profar. El pelotero ha sido suspendido por 162 juegos tras confirmarse una violación al Programa Conjunto de Prevención y Tratamiento de Drogas de la liga.
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La sanción, que equivale a una campaña regular íntegra, se aplicará de manera inmediata y sin goce de sueldo. Esta medida sitúa a Profar en una posición crítica, ya que lo margina de toda actividad competitiva con el equipo grande durante lo que resta del año.
Tolerancia cero ante sustancias prohibidas
Aunque los detalles específicos sobre la sustancia detectada se mantienen bajo reserva según los protocolos de privacidad de la liga, la duración del castigo (162 encuentros) suele estar asociada a una segunda infracción o al uso de sustancias específicas para mejorar el rendimiento que conllevan la penalidad máxima antes de la expulsión de por vida.
La noticia llega en un momento inoportuno para los Bravos, quienes habían confiado en la experiencia y versatilidad del curazoleño para fortalecer sus jardines. Con esta resolución, la organización de Atlanta deberá reestructurar su nómina de inmediato para cubrir una vacante que no estaba en los planes del cuerpo técnico.
Un futuro incierto en las Mayores
Además de la inactividad y la pérdida económica, el reglamento estipula que cualquier jugador suspendido por dopaje durante la temporada regular queda automáticamente inhabilitado para participar en la postemporada, incluso si la sanción se cumple antes de que inicien los playoffs.
Hasta el momento, Jurickson Profar no ha emitido declaraciones oficiales sobre si apelará la decisión a través de la Asociación de Peloteros (MLBPA). Por su parte, la gerencia de los Bravos reiteró su compromiso con los estándares de limpieza deportiva exigidos por MLB, acatando de forma estricta el dictamen emitido desde Nueva York.