La llegada de Ranger Suárez a los Medias Rojas de Boston no solo ha sacudido el mercado de las Grandes Ligas por las cifras de su contrato, sino también por el anuncio de sus ambiciones internacionales. Durante su presentación oficial con el equipo de Massachusetts, el lanzador zurdo dejó clara su intención de saldar una deuda pendiente: vestir el uniforme de Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol 2026.
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Tras firmar un acuerdo histórico de cinco temporadas y 130 millones de dólares, Suárez se perfila como una de las piezas angulares de la rotación patirroja. Sin embargo, más allá de sus responsabilidades en el Fenway Park, el oriundo de Pie de Cuesta tiene la mirada puesta en el torneo de naciones más importante del mundo, una cita de la que se ausentó en 2023 debido a molestias físicas.
Una deuda pendiente
La ausencia de Ranger Suárez en la edición pasada del Clásico Mundial fue un golpe duro tanto para el jugador como para la selección venezolana. En aquel momento, problemas en su brazo de lanzar obligaron al serpentinero a dar un paso al costado para priorizar su salud con los Filis de Filadelfia. Ahora, con una madurez deportiva evidente y un contrato que respalda su estatus de estrella, el zurdo no oculta sus deseos de revancha.
"Me encantaría jugar para mi país, Venezuela, en el Clásico, ya que tengo una deuda pendiente que no pude saldar en el último Clásico Mundial. Vamos a ver qué pasa", confesó Suárez durante su rueda de prensa de presentación.
El nuevo 55 de Boston
Además de sus declaraciones sobre el equipo nacional, Suárez mostró con orgullo la que será su nueva piel. El lanzador lucirá el dorsal número 55 en su espalda, iniciando una etapa donde la presión será constante bajo los reflectores de Boston. La gerencia de los Medias Rojas ha realizado una inversión importante, confiando en que el control y la serenidad del venezolano sean la clave para regresar a la postemporada en la competitiva División Este de la Liga Americana.