En la historia del deporte, el cumplimiento de los 40 años suele marcar el epílogo de las carreras más brillantes. Sin embargo, para LeBron James, la edad parece ser simplemente un número que no logra mermar su capacidad de dominio. Una nueva estadística llega, demostrando que el Rey no solo compite contra el presente, sino que está reescribiendo lo que es humanamente posible en la vejez atlética.
Una cifra que desafía la lógica
A sus 41 años, LeBron James está promediando la asombrosa cantidad de 22.6 puntos por partido (PPG). Para poner esta cifra en perspectiva, no basta con compararlo con un solo jugador histórico; es necesario sumar el esfuerzo de tres de los jugadores con mayor longevidad en la historia de la NBA para apenas acercarse a su impacto.
La comparativa es demoledora:
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LeBron James (41 años): 22.6 puntos por partido.
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Kareem Abdul-Jabbar, Vince Carter y Robert Parish (combinados a los 41 años): 20.3 puntos por partido.
El peso de la historia
El hecho de que James supere por más de dos puntos el promedio combinado de tres miembros del Salón de la Fama subraya una realidad innegable: nadie en la historia del baloncesto ha mantenido este nivel de producción a los 41 años.
Mientras que leyendas como Parish o Carter asumieron roles secundarios y de mentores al final de sus carreras, LeBron sigue siendo la pieza central de la ofensiva de los Lakers, cargando con una responsabilidad anotadora que triplica lo que se esperaría de un jugador en su vigésima segunda temporada.
La eficiencia y el volumen anotador de James sugieren que el declive físico, natural en cualquier atleta, ha sido pospuesto por una combinación de cuidado corporal de vanguardia y una inteligencia táctica superior.
