En el mundo de la NBA, Kevin Durant es conocido por dos cosas: ser un anotador implacable y no tener pelos en la lengua (especialmente en redes sociales). Sin embargo, su última declaración no fue sobre un esquema defensivo o un "hater" en X, sino sobre el mayor fenómeno de la música latina.
Durante una entrevista reciente, la reconocida periodista Kay Adams intentó medir el progreso de la recuperación de Durant de una forma creativa, vinculándolo con el evento más grande del año.
Entre la salud y la cultura pop
La conversación, que ya circula por todos los rincones de internet, dejó a los fans boquiabiertos no por el estado médico del tobillo de KD, sino por su "desconexión" musical:
¿Sinceridad extrema o falta de ritmo?
La respuesta de Durant fue corta, seca y directa, muy fiel a su estilo. Mientras el mundo entero corea hits como "Tití me preguntó" o "Mónaco", parece que el "Slim Reaper" prefiere mantener sus auriculares en una frecuencia distinta.
Para un atleta que vive en el epicentro de la cultura estadounidense (donde la música urbana y la NBA caminan de la mano), afirmar que jamás ha escuchado al Conejo Malo es, cuando menos, estadísticamente improbable.
El tobillo de Durant podrá estar sanando, pero su reputación como "curador musical" acaba de recibir un bloqueo de los que duelen. Quizás la Super Bowl sea el momento perfecto para que el alcaide de los Rockets finalmente descubra por qué todo el mundo está hablando de Benito.
