El Levi’s Stadium de Santa Clara, California, se prepara para ser el epicentro de un fenómeno que trasciende el campo de juego. Este domingo 8 de febrero, Bad Bunny no solo saltará al escenario para ofrecer el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show, sino que lo hará con una meta estadística entre ceja y ceja: convertirse en el artista más visto en la historia del evento.
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Tras una semana de ensueño donde su álbum "Debí Tirar Más Fotos" hizo historia al ser el primer proyecto íntegramente en español en ganar el Grammy a Álbum del Año, "El Conejo Malo" llega con el impulso necesario para desafiar una marca que hasta hace poco parecía inalcanzable.
Kendrick Lamar y el trono de los 133 millones
Para que Benito Antonio Martínez Ocasio inscriba su nombre en la cima de los libros de récords, deberá superar la impresionante cifra establecida hace apenas un año. En 2025, el rapero Kendrick Lamar hizo historia en el medio tiempo al registrar 133.5 millones de visualizaciones, superando por un margen mínimo al legendario Michael Jackson, quien ostentó el récord desde 1993 con 133.4 millones.
El crecimiento de las audiencias digitales y el arrastre global del género urbano colocan a Bad Bunny en una posición privilegiada. Según expertos en métricas de la industria, el alcance del puertorriqueño en mercados de América Latina y Europa podría ser la llave para romper la barrera de los 134 millones de espectadores simultáneos.
Top 5 de los Halftimes más vistos en la historia
Para dimensionar la magnitud del reto que enfrenta el boricua, basta observar la lista de las presentaciones que han dominado la pantalla global:
- Kendrick Lamar (2025): 133.5 millones de visualizaciones.
- Michael Jackson (1993): 133.4 millones de visualizaciones.
- Usher (2024): 123.4 millones de espectadores.
- Rihanna (2023): 121.0 millones de espectadores.
- Katy Perry (2015): 118.5 millones de espectadores.
Bad Bunny ya conoce lo que es pisar este escenario, habiendo participado como invitado de Shakira y Jennifer Lopez en 2020. Sin embargo, esta vez el peso del espectáculo recae exclusivamente sobre sus hombros.