A sus 83 años, Jerry Jones no busca una salida silenciosa del mundo del fútbol americano. Por el contrario, el carismático dueño de los Dallas Cowboys ha dejado clara su última gran misión: superar a Robert Kraft y convertirse en el propietario con más títulos en la historia de la liga.
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"Mi meta en la vida es retirarme como el dueño que ganó más Super Bowls", declaró Jones el miércoles ante un grupo de periodistas, entre los que se encontraba Todd Archer de ESPN. "Ese es mi objetivo: retirarme de la NFL con esa marca en mi poder". Sin embargo, el camino hacia esa meta parece estar cuesta arriba.
Desde que Jones compró la franquicia en 1989, Dallas ha sumado tres trofeos Vince Lombardi, pero la sequía que atraviesa el equipo es alarmante. Los Cowboys ostentan la dudosa distinción de ser el único club de la NFC que no ha llegado a un partido por el título de conferencia desde 1995.
El abismo entre el deseo y la realidad deportiva
Para alcanzar su sueño, Jones debe duplicar su éxito actual y alcanzar los seis títulos que Robert Kraft ha logrado con los New England Patriots. Aunque Jerry se enorgullece de ocupar el segundo peldaño en esta jerarquía de propietarios, su hijo y vicepresidente ejecutivo del equipo, Stephen Jones, reconoce que la prioridad ha cambiado: "Sé que él cambiaría mucho de lo logrado, incluso su relevancia en el Salón de la Fama o el valor financiero de la franquicia, por un Super Bowl más".
La urgencia de estas declaraciones contrasta drásticamente con el desempeño reciente del equipo. Los Cowboys cerraron la temporada 2025 en el segundo lugar de la NFC Este con un récord mediocre de 7-9-1 bajo el mando de Brian Schottenheimer.
El mayor problema reside en una unidad defensiva que tocó fondo el año pasado, permitiendo 511 puntos, la cifra más alta en la historia de la franquicia. Esta crisis forzó el despido del coordinador defensivo Matt Eberflus, dejando a Dallas en la búsqueda de su cuarto responsable defensivo en apenas cuatro años.
Una primavera de decisiones críticas
El futuro inmediato de la franquicia se decidirá en los próximos meses. Con la agencia libre a la vuelta de la esquina, Dallas enfrenta el riesgo de perder a dos de sus pilares ofensivos: el receptor George Pickens y el corredor Javonte Williams. La gerencia tiene la opción de utilizar la etiqueta de franquicia en uno de ellos, pero retener a ambos requerirá una ingeniería financiera considerable.
Además, el equipo se encuentra en una fase de reconstrucción forzada tras el polémico traspaso de su estrella defensiva, Micah Parsons, a los Green Bay Packers. Este movimiento dejó un vacío de liderazgo en el campo, pero otorgó a los Cowboys dos valiosas selecciones de primera ronda para el Draft de 2026. "La conclusión es que esta temporada baja es, sencillamente, crucial", admitió el mayor de los Jones, consciente de que el tiempo es su rival más implacable en la búsqueda de la inmortalidad deportiva.
Dato relevante
La última vez que los Cowboys levantaron el trofeo de campeones, el salario promedio de un jugador de la NFL era una fracción de lo que hoy perciben las estrellas de la plantilla, lo que subraya cuánto ha cambiado el juego mientras Dallas sigue esperando su momento.
