La final del Campeonato Mineiro entre Cruzeiro y Atlético Mineiro, jugada en el estadio Mineirão de Belo Horizonte, será recordada por la violencia que se desató en el campo en los últimos minutos del partido. Tras el gol de Kaio Jorge en el minuto 60, que ponía a Cruzeiro en ventaja por 1-0, el encuentro sufrió un giro inesperado.
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Lo que parecía ser una celebración del título se transformó rápidamente en un caos total. La pelea entre los jugadores culminó en 23 expulsiones, un récord absoluto en la historia del fútbol brasileño, superando las 22 tarjetas rojas del recordado partido entre Portuguesa y Botafogo en el torneo Río-Sao Paulo de 1954. Sin embargo, el árbitro no pudo mostrar las tarjetas en ese instante debido a la magnitud del tumulto que se generó.
La confusión comenzó cuando Christian, centrocampista de Cruzeiro, y Everson, el portero de Atlético Mineiro, se enfrentaron por un balón. La disputa se intensificó rápidamente, y el campo se convirtió en un campo de batalla. Puñetazos y patadas volaban de un lado a otro mientras los jugadores de ambos equipos se lanzaban a la pelea. El árbitro no pudo contener el violento episodio de inmediato, lo que causó que la trifulca se extendiera por varios minutos.
Arquero de Cruceiro queda severamente golpeado tras la pelea
A medida que los jugadores se unían al altercado, el caos se fue descontrolando, afectando incluso a los cuerpos técnicos y a los jugadores de la banca, quienes también se involucraron en el enfrentamiento. Uno de los más afectados en la histórica tangana entre los clubes brasileños fue el guardameta Everson, quien al parecer terminó ensangrentado y un morado en la cabeza después de ser golpeado contra unos de los postes del arco.
De acuerdo con reportes, el portero fue trasladado de forma inmediata a un hospital para ser atendido, esto de que fuera agredido por más de seis jugadores del equipo rival, quienes lo empujaron hacia uno de los postes y lo patearon mientras se encontraban en el suelo.