La gerencia de Los Angeles Lakers, encabezada por Rob Pelinka, se encuentra en una encrucijada financiera y deportiva que podría definir el rumbo de la franquicia en la próxima década. Según fuentes cercanas a la organización, el equipo planea solicitar a su máxima estrella, LeBron James, una reducción salarial "significativa" de cara a la próxima temporada como condición clave para facilitar su regreso y la construcción de un plantel competitivo.
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El desafío del "Salary Cap" y el Segundo Delantal
Con la implementación de las nuevas y estrictas normativas del convenio colectivo (CBA) de la NBA, los equipos que superan el denominado "segundo delantal" (second apron) ven drásticamente limitadas sus capacidades para realizar traspasos, firmar agentes libres por excepciones de nivel medio y reclutar jugadores tras rescisiones de contrato (buyouts).
Para los Lakers, mantener a LeBron James bajo un contrato máximo actual supondría hipotecar la flexibilidad necesaria para rodear a "El Rey" y a Anthony Davis con piezas de calibre de campeonato. La propuesta de la directiva no busca desvalorizar el impacto de James —quien sigue rindiendo a un nivel de All-NBA a pesar de su veteranía— sino optimizar los recursos financieros para evitar las sanciones del impuesto de lujo.
El precedente del sacrificio por el equipo
No sería la primera vez que una superestrella de la liga opta por un contrato menor al máximo permitido en favor de la competitividad. Casos históricos como los de Tim Duncan en San Antonio o, más recientemente, movimientos similares en equipos contendientes, han demostrado que la flexibilidad económica es tan vital como el talento en pista.
Desde las oficinas de El Segundo, el mensaje es claro: para ganar el anillo número 18, se requiere un esfuerzo colectivo que comienza en los libros de contabilidad. La rebaja permitiría a los Lakers:
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Mantener a jugadores clave que están cerca de la agencia libre.
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Utilizar excepciones salariales que de otro modo estarían bloqueadas.
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Ejecutar traspasos sin la necesidad de igualar salarios de forma tan rígida.
El factor Bronny y el legado de LeBron
La decisión final recae en LeBron James. Con su hijo, Bronny James, ya integrado en el ecosistema de la organización y el deseo expreso de LeBron de seguir compitiendo al más alto nivel, el aspecto económico podría pasar a un segundo plano frente al legado deportivo. Sin embargo, una rebaja "significativa" es una petición audaz para un jugador que sigue rompiendo récords de eficiencia y marketing.
Los analistas sugieren que este movimiento es un "todo o nada" por parte de Jeanie Buss y el departamento de operaciones. Si James acepta, los Lakers tendrían el margen de maniobra necesario para buscar una tercera estrella o reforzar profundamente su unidad secundaria. Si no, la franquicia podría verse obligada a desmantelar parte de su núcleo joven para absorber el impacto del contrato de James.
