En un gesto que mezcla la logística deportiva con la inevitable lectura política de la capital, el equipo nacional femenino de hockey sobre hielo de los Estados Unidos ha rechazado formalmente la invitación del presidente Donald Trump para asistir al discurso del Estado de la Unión.
Las jugadoras, que acaban de alcanzar la gloria máxima al colgarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, no ocuparán los asientos de honor en el Capitolio, un espacio tradicionalmente reservado para los héroes civiles y deportivos que el Ejecutivo desea exaltar ante la nación.
Compromisos tras la gloria olímpica
A través de un portavoz oficial, la delegación estadounidense agradeció el reconocimiento de la Casa Blanca, pero justificó la ausencia alegando "compromisos previamente adquiridos" derivados de su reciente participación en los Juegos.
Tras una intensa campaña en las pistas italianas, donde las jugadoras reafirmaron su hegemonía mundial, el equipo se encuentra inmerso en una agenda de patrocinios, regresos a sus clubes profesionales y compromisos familiares que, según la versión oficial, imposibilitan su presencia en Washington.
La silla vacía en el Estado de la Unión
El discurso del Estado de la Unión es uno de los eventos con mayor carga simbólica en la política estadounidense. Históricamente, los presidentes utilizan a los atletas campeones como personificaciones del éxito nacional. Sin embargo, en la última década, estas invitaciones han navegado aguas turbulentas:
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El precedente de la polarización: Desde el primer mandato de Trump hasta la administración Biden, varios equipos (tanto de la NBA como de la selección femenina de fútbol) han optado por declinar visitas a la Casa Blanca, citando diferencias ideológicas o priorizando sus propias plataformas sociales.
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El peso de Milán-Cortina 2026: El oro obtenido en Italia ha elevado a estas jugadoras al estatus de iconos culturales. Cualquier movimiento, sea una asistencia o una ausencia, es analizado bajo la lupa de la opinión pública en un país profundamente dividido.
Diplomacia deportiva
Aunque el equipo ha mantenido un tono institucional y estrictamente profesional en su comunicado, la decisión de no asistir al Capitolio no ha tardado en generar debate en las redes sociales. Para algunos, es una cuestión meramente logística tras el agotamiento de una cita olímpica; para otros, es un mensaje sutil en un momento de alta sensibilidad política.