Si por algo se ha caracterizado Mack Hollins, es por sus entradas siempre llamativas a los escenarios donde va a jugar. Sin embrago, en la edición número 60 del Super Bowl rompió cualquier tipo de protocolo.
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Aparentemente, el receptor de los New England Patriots, quienes están enfrentándose a los Seattle Seahawks, en un choque que estás disfrutando por las pantallas de Meridiano Televisión, quisó dar un mensaje hacia la prisión de máxima seguridad en Colorado.
Mack Hollins entra esposado al Super Bowl:
Hollins, hizo su entrada vistiendo un uniforme de prisionero, con un escrito en su espalda que decía, "Rango 13" e incluso, hasta esposado, escenificando por completo a un privado de libertad.
Además, en sus manos sostenía una camiseta de su equipo colegial, la cual se colocó posteriormente en el calentamiento previo al compromiso y tenía una especie de mascara que le tapaba la zona de la boca.