El éxito en la hípica demanda una virtud escasa: la paciencia. Muchos propietarios adquieren ejemplares con la ilusión del triunfo inmediato, pero la realidad de la pista suele dictar sentencias distintas. La trayectoria de Trapio, hijo de Sadr en Mentirosa, es el testimonio perfecto de resiliencia y longevidad en un deporte de máxima exigencia.
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Nacido el 19 de marzo de 1995 en el Haras La Giralda, este castaño llegó a las manos del Sr. Emilio Bousso tras una inversión de dos millones de bolívares en subasta. Bajo los colores del Stud Sharit y la tutela de Armando López García, el purasangre demostró una evolución lenta. Su segundo éxito llegó apenas en su presentación número 19, un inicio discreto que no vaticinaba la hazaña futura.
Entre la tragedia y la gloria: Caballo Victorias
La vida de Trapio estuvo marcada por la adversidad. En 1999, un grave envenenamiento colocó al ejemplar al borde de la muerte. Sin embargo, el esfuerzo del equipo de cuadra logró el milagro de su recuperación. Para el año 2000, el noble bruto retomó el ritmo de competencia y cambió de manos hacia el Stud Por Los Potros. Bajo la preparación de Jesús Eduardo Benedetti, alcanzó la cúspide de su rendimiento al obtener el título de Campeón Sprinter en 2002.
La tragedia tocó a su puerta nuevamente en 2003. A los ocho años de edad, una severa pulmonía amenazó con terminar su vida por segunda vez. Trapio, fiel a su espíritu inquebrantable, superó la enfermedad y continuó una campaña que lo llevó hasta el recordado óvalo de Santa Rita.
Un récord para la eternidad
A los 10 años, el veterano corredor mantenía una condición envidiable. El 17 de enero de 2007, con 12 años a cuestas, Trapio logró lo imposible. En una demostración de coraje sobre el barro zuliano, derrotó a Mr. Totono en un recorrido de 1.500 metros. Esta victoria lo consagró como el primer y único purasangre en ganar una carrera con esa edad en Venezuela. Aquel triunfo, bajo la presentación de Juan Andrés Rodríguez y la conducción de Carlos Lugo, ocurrió en su salida oficial número 173.
Tras un breve paso por el Hipódromo de Rancho Alegre que termina a los 16 años, el legado de Trapio en la hípica venezolana trasciende sus 195 salidas a la pista. El noble alazán no solo acumuló 20 victorias y 40 segundos lugares, sino que también demostró una calidad selectiva de alto nivel. En su vitrina destacan el Clásico Sprinters (G3), la Copa Klick y la Copa Jib Dancer, méritos que lo consagraron como el mejor velocista del país en el año 2002.
Victorias: Producción Caballo Hazaña
Su campaña produjo ingresos por Bs. 207.496.000, una cifra que respalda una trayectoria de éxito desde sus seis años hasta su histórica hazaña final. Trapio permanece en el recuerdo como el purasangre más longevo en ganar una carrera y como un verdadero campeón de la resistencia.